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La historia de Ángel, solo era un muchacho (57/59)
Fecha: 18/07/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... saber la hora, las doce del mediodía, dios! en una hora más o menos Tomás llamaría a la puerta para llamarnos para la comida. Miré la revuelta cama, y sentí el tremendo olor a sexo que había, los hermanos permanecían dormidos, Erico con un brazo sobre la panza de su hermano y una pierna sobre las de él cubriéndolo apenas, marcándole como de su propiedad. Los dos eran unos bellos ejemplares de lozanos jóvenes, una fuerte, viril y macho, el otro bello y delicado, mariquita hasta la médula, me gustaban los dos hermanos aunque con uno poco tenía que hacer salvo alguna mamada que las sabía hacer muy bien. Me sorprendí divagando en mis sucios pensamientos y toqué el hombro de Erico, se movió y se giró para mirarme, una hermosa sonrisa afloraba a sus labios, húmedos y con una hilo de baba que le caía por el mentón, no resistí la tentación de acercarme y besarle los labios, él intento sujetarme pero vi su polla medio elevada y pensé que no era el momento ni la situación, salté de la cama sin darle opción a que me sujetara. -Me voy al baño, podéis usar el de la habitación de Pablo o la que queráis. -antes de que me respondiera había cerrado la puerta tras de mi. Tomé una corta ducha dando vueltas a todo lo que había sucedido en la noche y estaba maravillado, me habían follado dos veces, dos chicos increíbles y guapos poseedores de hermosas herramientas, me había regalado tres orgasmos y la había pasado en grande, no me arrepentía de nada aunque Pablo se me aparecía en el ...
... pensamiento muchas veces. Terminé de prepararme y me miré coqueto en el espejo. Yo también era guapo, los hombres me deseaban y querían tenerme, ¿para qué pensar en más?. La habitación estaba vacía y abrí todas los ventanales para que se renovara el aire, se coló un airé cálido plagado de olores del jardín, de las flores que Ana quería siempre renovadas, me sentí feliz y dichoso. Unos pantaloncitos cortos blancos y ajustados que no terminaba de taparme las nalgas ni el ombligo, una camisa rosa y suelta para que me tapara hasta el culete, sin interior, y las chancletas de goma, las brasileñas que seguramente me había comprado Ana. Volví a mirarme en el espejo, estaba divino y me lancé un beso, amaba la vida y me amaba a mi mismo. Los chicos volvieron, juveniles y guapos como eran ellos, la ropa no estaba muy bien. -Tú, Ruben puedes buscar algo mío que te sirva y tu Erico, deberías hacerlo en el vestuario de Pablo, seguro que tiene ropa aún allí, tenéis más o menos el mismo cuerpo. -No importa, no te preocupes, saludamos a la tía y marchamos para cambiarnos en casa. -Entonces vamos a buscarla y ver si hay algo para comer en la cocina, seguro que Berta tiene la despensa bien surtida Del comedor, al lado de la cocina, salio Dulce de debajo de una silla, intentaba subirse por mi pierna y me arrodille para cogerlo en mis brazos. -¿Como está mi dulce amigo? -me lamió la cara haciéndome cosquillas y nos reímos mientras recibía caricias de todos nosotros, ...