1. Antonio, mi vecino favorito (Parte IV)


    Fecha: 19/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Ifigenia, Fuente: CuentoRelatos

    La noticia del embarazo de mi prima precisamente con mi ex, me cayó como un balde de agua fría, solo quería desquitarme, pero no sabía cómo. Me encerré en mi habitación a meditar las cosas una y otra vez, ni siquiera me había fijado de la hora que era; las 3:30 a.m. Mi vecino no había pasado a visitarme como acostumbraba antes de mi viaje, seguramente no sabía que había regresado y eso me molestó aún más.
    
    En el estado en el que estaba, honestamente, no pensaba muy bien y tengan en cuenta que había pasado 4 meses solo en compañía de mis dedos...
    
    Así que cogí las llaves de Antonio, me desnudé, me puse uno de sus
    
    boxers
    
    , me puse una bata y me dirigí a la casa de mi vecino favorito. Al entrar hice más ruido del que hubiera querido. Cuando cerré la puerta tras de mí, él ya venía saliendo como loco de su habitación, abanicando un bate, encendió la luz justo cuando me estaba quitando la bata.
    
    -¿Pe... ro?... ¿Vecinita? -Dijo atónito, no se lo podía creer.
    
    -Buenas noches vecino, espero no incomodar. Llegué hace poco y me quedé esperando tú visita nocturna... -Le comenté mientras me quitaba su ropa interior y la usaba para acariciarme las tetas.
    
    -Nunca incomodarías, pero de qué visitas hablas, no sé.
    
    -Ay Antonio, claro que sí sabes de qué hablo -Le interrumpí- Pero te voy a ayudar a hacer memoria de todos modos, desde que me mudé has entrado a mi departamento, me has manoseado, te has masturbado, me has penetrado y te has venido varias veces, así que pensé que ...
    ... este era mi turno para manosearte, masturbarme y venirme -Dije mientras iba a su sofá, me abría de piernas y metía poco a poco buena parte de su bóxer en mi vagina y así masturbarme delante de su mirada incrédula.
    
    Sin decir una palabra fue hasta donde yo estaba, saco su ropa interior, la olió y metió tres de sus gruesos dedos sin preguntar, estaba tan mojada que entraron sin problema, empecé a gemir como si eso fuera lo mejor del mundo, estoy segura que todo el edificio me escuchó, pero no me importó, estaba gimiendo por todas esas veces que no pude por seguir con el juego.
    
    -¿Así que todo el tiempo lo supiste, eh puta? ¿Te gusta que te use para mí placer?
    
    -Sí, me encanta, cada vez que te ibas me masturbaba como loca.
    
    -Que rico, saber eso. Y ¿cómo es que tienes mi ropa interior?
    
    -Tú tienes la mía, no me pareció justo que yo no tuviera nada tuyo.
    
    -Espera un momento aquí, no te toques o te arrepentirás...
    
    Esa actitud de dominante que había adoptado me calentaba a más no poder, así que me quedé como me dejó; con las piernas bien abiertas y chorreando de excitación en su sofá.
    
    -Que bien, me gustan las chicas obedientes. Toma, póntelo. -Tendió la mano entregándome una de las tangas que se habían "perdido", se sentía acartonada, la examine un momento y me la puse.
    
    -Como te diste cuenta me he venido muchas veces en ella, pensando en romper ese culito que tienes, en metértela hasta el fondo de tu húmedo coñito, en tenerla en esa boca y en medio de ese par de ...
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