1. La sensual tía de mi mujer


    Fecha: 23/07/2022, Categorías: Incesto Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    Ella es tía de mi esposa, pero por parte de su madre, es de piel blanca, nalgas paradas, piernona, y cara angelical. Es madre de 4 hijos, todos mayores de 10 años y solo uno casi pegándole a los 20, se viste normal, aunque a veces le gusta mostrar su cuerpo con sus licras ajustadas y sus faldas de rodilla para arriba, en las fiestas llamaba la atención, se movía bien, era inevitable imaginarla cogiendo, pero bueno, a sus 45 años era toda una bomba.
    
    La fiesta de la abuela había pasado, al no poder regresar por la hora, nos dividimos en las casas de los familiares, mi esposa se fue con su abuela, mis hijos con un tío y yo me quede con ella, en realidad su esposo me dijo que me la siguiera con él, él estaba súper ebrio, los niños ya se habían ido a dormir y ella, estaba tan sensual con su vestido entallado color gris, sus zapatos abiertos mostrando sus pies y un poco tomada como nunca la había visto.
    
    Su marido me estaba hable y hable, pero yo no podía dejar de ver sus ricas piernas cada que las cruzaba lanzando una sonrisa coquetísima, una excitación se apoderaba de mí, deseaba desnudarla y tenerla en cuatro, ella me miraba desafiante, hacia muecas y sonreía, me estaba desafiando y es que la tía Alma siempre había sido así, ¡pero esa noche estaba llevando las cosas más allá de su coqueteo normal!
    
    Ya más entrada la noche, su marido empezó a quedarse dormido en la sala, ella fue a la cocina, como ratón seguí a la flautista y me senté en la mesa de su cocina mientras ...
    ... observaba como ponía a calentar agua, ella se empinaba marcando su rica tanga sobre sus torneadas nalgas, se daba ligeros golpes y me miraba sonriendo, al principio creí que era mi imaginación, que las copas me estaban haciendo ver eso, pero al ver cómo me daba un café y me ponía las tetas en la cara sabía que era momento de hacer algo ante las provocaciones de la tía!
    
    Ella estaba dándome la espalda en el fregadero, me levante y con toda la saña del mundo la abrace pro atrás, le repegué mi dura verga, ella no digo nada solo seguía lavando las tazas, mis manos comenzaron a tocar sus muslos por encima del vestido bajando a sus piernas descubiertas, ella no decía nada, solo un ligero gesto de placer se dibujaba en su maduro rostro.
    
    L: ¡Estas muy bien tía!
    
    A: ¡Gracias!
    
    L: ¿Le molesta?
    
    A: ¿Qué?
    
    L: Nada, ¡olvídelo!
    
    Su actitud me calentó muchísimo, cerré la puerta de la cocina con seguro y comencé a besarle sus ricas piernas, ¡años deseando hacerle eso y se me estaba presentado la oportunidad!
    
    L: ¡Ricas piernas tía!
    
    A: ¡Gracias!
    
    Levante su vestido gris hasta su cadera, lamí sus carnosas nalgas como desesperado, ¡ella solo lanzaba ligeros quejidos mientras mis dedos rosaban su vagina por encima de su tanga!
    
    L: ¡Que ricas nalgas, mmm!
    
    A: ¡Ah, gracias!
    
    ¡No sé si era el alcohol lo que generaba su actitud, pero me ponía tan caliente!
    
    Le comencé a apretar sus tetas mientras le besaba su cuello, ella cerraba sus ojos haciendo gestos excitantes, mi ...
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