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Memorias inolvidables (cap 19): Los 30 días antes de la fuga
Fecha: 26/07/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... bien; a mí que me gusta estar caliente siempre, el infierno quizá sea lo mejor». Mi madre no suele entender los dobles sentidos de las cosas. Me ha contado Mercedes que estaba ayudando a mi madre en la cocina que, cuando entró mi padre para prepararse un vermut, mi madre repitió mi respuesta quejándose de tener un hijo tan pecador que prefiere el infierno. La reacción de mi padre ha sido escandalosa, se le ha caído la copa que llevaba en su mano del golpe de risa que le ha dado. Mi madre se ha quejado de la risa de mi padre y él le ha contestado: «Eloisita, yo me he calentado muchas veces en mi vida y me he metido en el infierno siempre, que es donde mejor se está, ahí siempre te callabas». Para mi madre como si hubiese dicho rositas blancas. 26 de mayo (sábado) De nuevo he ido al sauna. No encuentro a ese chico. He cambiado de horas, he ido dos horas antes y me he quedado hasta la medianoche. Pero él no ha llegado. Lo peor es que estás allí y por una parte te tientan y por la otra te entran ganas. De piedra no soy. Y el refrán dice: “tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final se rompe”. Yo soy el cántaro, la disco es la fuente, y al final me rompo. Y me rompí. Estaba en la sauna de vapor. Llevaba ya casi una hora y ya me faltaba algo. Casi que me había dormido. Estaba con la toalla doblada sobre el escalón arrimado al rincón, mi espalda contra la madera del respaldo pero mi hombro y mi cabeza en la esquina arrimados como quien está cansado y ...
... dormitando. Por mi cabeza rondaban las cosas de mi casa que me hacían sufrir. De pronto se abre abruptamente la puerta y me asusto. Miro y han entrado dos chicos, había un viejo en las gradas de enfrente, y una pareja de mayores toqueteándose en la parte opuesta a la mía. Me han mirado. Se han sentado en la grada inferior a la mía, justo delante. Se han puesto a mirar a la pareja que jugaban a tocarse y no sé qué más harían. Se han sentido aludidos y se han ido. A la vista de esto, el viejo, por temor o por sentirse aludido se ha ido igualmente. Yo lo estaba dudando, pero ellos se volvieron hacia mí y me sonrieron. — ¿Quieres?, dijo uno de ellos descaradamente. El otro me decía que sí con la cabeza y sonriendo. — ¿Qué os gustaría hacer?, —pregunté. — Si quieres lo hacemos, y se levantó a sentarse a mi lado. Se había sentado directamente sobre la madera sin subirse la toalla. Le indiqué al otro que se la diera y lo hizo, se sentó más arrimado. — Vas bien armado, —dijo. El otro se levantó toalla en mano, la acomodó frente a mí en la grada de abajo y se puso de rodillas, miró mi polla y dijo: — Eso son 19 por lo menos. — 19 con 6, —respondí formal y serio. — Nos ganas a los dos y me gustaría probarla, —dijo el que estaba delante. — ¿Cómo?, —pregunté. — No te hagas de rogar…, —replicó. — No me hago de rogar, —pruébala. — Y yo ¿qué?,— dijo el otro. — Me pongo de costado, me comes el culo para prepararlo y luego me metes la tuya, mientras ...