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Cristian y Nicole (II)
Fecha: 26/07/2022, Categorías: Incesto Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
... embestidas que bajaron un poco la intensidad. Me coloco de nuevo en la cama sobre mi dedicándome una penetración más suave, entre besos y caricias, dos seres que no debieron ser separados reencontrándose en el éxtasis del momento. En su mirada pidiéndome continuar y una sonrisa afirmativa de mi parte. Mi cuerpo quedo bocabajo, se agacho para lamer mi ano de una manera deliciosa que arranco suaves ronroneos de mi boca. Sus dedos fueron entrando de uno en uno dilatando la zona, un suave quejido acompaño la entrada del tercer dedo. Una sensación extraña me invadió al principio algo de dolor pero una mezcla con un placer diferente, más sensorial. Mi cuerpo se tensó un poco cuando sintió la cabeza de su miembro punteando mi estrecho agujerito, pero sus palabras me tranquilizaban a la vez. Un gritito de dolor salió de mi boca cuando por fin comenzó a profanar mi anito, una punzada de dolor se apodero de mi mientras me acostumbraba, se detuvo cuando lo tuvo todo dentro. Mi respiración acelerada fue dando paso del dolor al placer, con los suaves movimientos, las paredes de mi esfínter sensitivas y receptivas estaba disfrutando de ese momento. Su cuerpo sobre el mío sintiendo su respiración en mi cuello. Sus gruñidos que eran muestra de lo mucho que estaba disfrutando, se iban mezclando con mis gemiditos cada vez más audibles, abandonándome al más puro placer. Eleve un poco más mis caderas con mi cabeza pegada a la cama y mi culito más elevado, sus dedos buscaron ...
... entonces mi botoncito llevándome de nuevo al éxtasis. Lo cual no duro mucho en suceder, el movimiento de sus dedos no daba descanso a mi botoncito que se encontraba ya bastante sensible. Me incorpore un poco más con mi espalda pegada a su pecho, su miembro arremetiendo en mi agujerito y sus dedos atacando mi rajita. Sentir su aliento sobre mi cuello me estremecía por completo, esas palabras inentendibles que me susurraba mientras aumentaba el ritmo de manera considerada. Las paredes de mi anito aparte de la suave presión ya no oponían ninguna resistencia solo nos dejamos llevar por el placer que esa nueva sensación nos provocaba a los dos. Empujo mi cuerpo contra la cama y comenzó un ritmo frenético en el cual me soltó una que otra nalgada, el sonido retumbaba en la habitación, sus manos se aferraron a mis caderas y aumento el ritmo un poco más hasta que dio un par de estocadas en las cuales el choque de sus huevos contra mi cuerpo si hicieron sentir e inundo mi agujerito recién desvirgado por completo con su leche tibia y espesa. Había sido una jornada muy intensa, el recuentro lo ameritaba de esa manera. No paso mucho para que los dos cayéramos rendidos en el más profundo sueño. El día siguiente trajo consigo el afrontar la realidad, sin culpas ni remordimientos. Pronto volveríamos a nuestra rutina normal, nuestro pequeño secreto decidimos ocultar nuestro parentesco y retomar la relación justo donde la habíamos dejado antes de aquel desagradable suceso.