1. Experiencia (II): Principio mediocre, final impresionante


    Fecha: 31/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    Nunca os habéis sentido atraídos por alguien muy cercano a vuestra pareja, bueno, pues eso me pasó a mí sin pretenderlo y no es que tropezara en la piedra una vez, sino dos y tres veces, la verdad que ahora que lo pienso realmente se lo tenía bien merecido mi novio.
    
    Contaba yo casi 21 primaveras, y salía con un chico monísimo, un poco juerguista y bastante cabroncete y aunque me había puesto ya los cuernos en un par de ocasiones con amigas mías, era mi chico y yo como una tonta le había perdonado, le conocí en la facultad, un día me invitó al cine y acabamos follando esa misma noche en la parte de atrás de su coche, desde que se fue Juan, yo me había desmelenado y de qué manera, en mi defensa diré que me gustaba demasiado el sexo.
    
    Cesar que así se llamaba, tenía un amigo de esos inseparables, a veces parecía que estaba saliendo con los dos y de vez en cuando le tiraba indirectas a Tomás para que se fuera. Tomás era un chico bien parecido aunque un poco engreído, no es que me cayera especialmente bien y estoy segura de que el sentimiento era recíproco, siempre terminábamos tirándonos los trastos a la cabeza y Cesar mediando entre los dos para que la sangre no llegara al río, pero no sé ni porque ni como todo cambio un día, uno de esos que acudimos a una de tantas fiestas universitarias.
    
    Estábamos a primeros de abril y hacia bastante buen tiempo, habíamos quedado en el parque con algunos amigos, estuvimos bebiendo y riéndonos de todo y de todos, Cesar y yo estábamos ...
    ... muy acaramelados esa noche, Tomás siempre estaba revoloteando pero no le pase ni una, yo había bebido demasiado y tenía que ir al baño, le dije a Cesar que enseguida volvía y me fui sola buscando un sitio donde poder hacerlo sin que nadie me viera, ya que mis amigas estaban en un estado bastante lamentable.
    
    Encuentre el sitio perfecto, detrás de unos arbustos y no muy lejos, de hecho podía ver y oír a la gente, me levante la falda poniéndome de cuclillas y me retire un poco las bragas y empecé a mear, con un clínex me sequé un poco y según me estaba subiendo las bragas vi a Tomás como me miraba a menos de dos metros.
    
    -Pero que cerdo que eres tío. Le solté enfadada
    
    -Yo... pero que dices tía, si estaba aquí antes que tú.
    
    -A si, pues... para lo que hay que ver. -Le volvía a contestar burlándome de él.
    
    -Ya te gustaría a ti verme la polla zorrita.
    
    -Zorra yo, a que no hay huevos de sacártela.
    
    -Ja, ja, ja... a que no tienes ovarios de sacármela tú.
    
    Estaba tan molesta, le odiaba, pero me había retado y si pensaba que me iba a achantar iba listo, fui directa hacia él y le palpe con la mano el paquete que tenía entre la pierna, Tomás no se lo esperaba y dio un paso atrás.
    
    -Ja, ja, ja y con eso pretendes asustarme, no sentiría tu polla ni aunque engordara.
    
    -No te apostarías nada,
    
    -Si ya ves, con eso lo que quieras mi niño ja, ja, ja.
    
    Tomas se quedó sin palabras, me di la vuelta y me fui, pero no di ni dos pasos cuando sin esperármelo Tomás me había ...
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