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Sexo entre mellizos
Fecha: 02/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
"Todo queda entre mellizos", esa frase la repite una y otra vez mi hermano, mi mellizo, tan es así que llegó a ser nuestro lema durante muchos años, nuestra relación como la de todos los hermanos sufría de altibajos, pero en general y aunque aparecieran diferencias entre nosotros éramos realmente inseparables. Una de esas diferencias era el tiempo, el tiempo que es inexorable y nos hacemos mayores, cumplimos años y empieza a haber pequeños secretos entre nosotros, pequeñas diferencias, era de cajón el hombre y yo mujer, empezamos a distanciarnos y más en la universidad donde buscábamos vivencias diferentes y aunque nos unían muchas cosas otras nos separaban, yo buscaba el amor en un hombre y él en una mujer y a pesar de todo ello él, era realmente mi confidente y yo la suya. El tiempo también quiso que nos volviéramos a unir, llámale casualidad, destino, pero aquel segundo años en la facultad cuando contábamos con 20 años, conocimos a otra pareja también de mellizos María y Miguel, en mi clase María con la que enseguida congenié convirtiéndose en una de mis mejores amigas, muy parecida a mí en casi todos los aspectos, en gustos e incluso en lo físico, le gustaba la lectura, el cine, la buena música, la danza, la pintura. María era alta, cuerpo reloj de arena bien definida en sus curvas, cara aniñada con pequitas en la nariz, labios carnosos, ojos color avellana, el pelo un poco más largo que el mío de color rubio oscuro, yo en aquella época lo tenía por encima de ...
... los hombros y me dio por teñírmelo de rubio claro, pero por lo demás la verdad que podríamos haber pasado por hermanas. Mi hermano conoció a su mellizo jugando al baloncesto y también muy parecido a él, le gustaba el deporte, la música, la lectura, eran dos chicos muy guapos, pelo corto y ojos de color también avellanados, cuerpos bien formados y sin un ápice de grasa, buenos pectorales y unos abdominales que parecían tabletas de chocolate, labios carnosos y un culito de esos que te giras para mirar. Mi hermano solo conocía a Miguel y yo a María, el día que nos conocimos todos, fue cuando ellos organizaron una cita para ir a cenar y luego al cine, ninguno de los cuatro sabía nada de los parentescos, tanto María como yo solo sabíamos que era como una cita a ciegas en la que ellos nos había embaucado a las dos y tan siquiera sabíamos que nos íbamos a ver. Al principio pensamos que era una broma preparada por ellos, pero cuando vimos sus caras de sorpresa, también pasamos de la sorpresa a la extrañeza y de la extrañeza a las risas en un momento los cuatro, ese día el cine tuvo que esperar, ya que nos pasamos toda la cena hablando de nosotros sin que nos diéramos cuenta de que el tiempo corría, estábamos tan sorprendidos de que incluso casi tuviéramos vidas paralelas, misma edad, casi mismo mes y otras similitudes. Empezamos a salir con más asiduidad los cuatro juntos y empezaron las miradas de complicidad entre nosotros, entre mi hermano y María, entre Miguel y yo, los ...