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Cuarentena con mi hermana
Fecha: 04/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos
... configurar el programa para enviar fax y hacer facturas. A esta computadora no le entiendo. —Al rato… —No, ahorita. En una hora me vuelvo a conectar. —¿No te cansan? —¿Qué cosa? —Digo, tienes que usar tacones aquí —ella miró sus pies y ciertamente estaba cansada. —La maldita costumbre —se bajó de los tacones y se sintió aliviada. Fueron hasta aquel rincón, ella tomó asiento y él se paró a un costado. Abrió un par de archivos, salieron varias carpetas de video y fotos. —¡No mames Javi tienes un chingo de porno, con razón está tan saturado el disco! —mientras lo decía abría carpetas de video. —Espérate, yo las borro al rato… —¿Anal, bukkake, gang bang, colegialas? Neta, búscate una novia. —Si, como tú que ya te vas a casar con… a si es cierto, tampoco tienes novio. —Pero no ando viendo esas cochinadas —Dijo a modo de reclamo, mientras él se encimaba para cerrar sus carpetas. Su verga rosaba con el hombro de su hermana, además de que al mirar abajo inevitablemente veía sus enormes tetas temblar en el forcejeo. Su verga estaba poniéndose dura. Y ella comenzaba a sentirla. —No mames Javi quita tu porquería de mi —la punta rozaba su mejilla, él se apartó apenado, pero no podía disimular aquel bulto. —¿Qué quieres que instale? —preguntó tapándose con ambas manos. —¡No mames! Lárgate maldito enfermo. Sonó el timbre de video llamada y ella volvió a sus labores, aún con la sensación de aquel pedazo de carne en su mejilla. A las seis en ...
... punto terminó su llamada y fue directo a su hermano, que seguía en el sillón. —Ahora sí, borra tus cochinadas para poder instalar mis programas. —Como si tú no tuvieras tus juguetes —dijo en reproche, mientras ella abría los ojos quedándose sin habla. —¿Andas hurgando en mis cosas? —¿Hurgando, que tienes sesenta años? Y no, pero apoco crees que no se oye en la noche como pujas con tus vibradores. —Pendejo… —sabía que era verdad, los compró en Navidad y los usaba cuando suponía que todos dormían. Obviamente su hermano era la excepción a la regla. —Bueno, dime que instalo y ya, deja mi porno en paz. Nuevamente fueron al rincón, ahora él se sentó. Ella no podía evitar rozar sus pechos contra él mientras le daba instrucciones. Y tampoco podía evitar mirar el bulto enorme que tenía Javi entre sus piernas. Luego se quitó la ropa de oficina. Pensó en darle una lección a su hermano, pero mejor aún. Lo volvería loco. Se puso un short pequeñito, le ajustaba tanto que sus nalgas asomaban por debajo. Y una camiseta de tirantes. Sus padres llegaban a las nueve. Tenía tiempo suficiente para lograr su cometido. —Voy a calentar la comida, mira que te hace falta niño. Pasó frente a él y se detuvo frente al televisor, dándole tiempo de disfrutar de la vista, incluso se agachó un poco. Su culo se veía más espectacular de lo que ella misma imaginaba. Javi tragaba saliva mientras clavaba sus ojos su hermana. Luego sirvió la mesa y comieron en silencio. Ella sabía que ...