1. Madre e hija en la misma cama


    Fecha: 09/08/2022, Categorías: Incesto Autor: MrTaboo, Fuente: CuentoRelatos

    ... quiero terminar mis días sola y amargada.
    
    Mientras tanto, vivo con mi madre y no me explico cómo llegó a ocurrir lo que voy a contaros aquí, no recuerdo lo que pasó por mi cabeza, sólo puedo decir que fue una experiencia genial que aun hoy se repite. Estaba limpiando un armario cuando me encontré con una caja llena de juguetes eróticos debajo de un montón de ropa. Tras la sorpresa inicial, no pude dejar de reírme. Tenía todos los trastos que una solterona puede necesitar para satisfacerse y algunos muy peculiares. El que más llamó mi atención fue un enorme pene de más de dos palmos de largo y tan grueso que no podía rodearlo con mis dedos pulgar e índice. Me pareció inmenso, supongo que porque estaba acostumbrada a la polla más bien pequeña de mi ex, y me picó la curiosidad.
    
    -¡Mamá!
    
    -¿Qué quieres?
    
    -Mira qué he encontrado.
    
    Se puso roja cuando lo vio y empezó a reír.
    
    -Vaya, parece que has encontrado mi tesoro.
    
    -Sí.
    
    Me reí.
    
    -¿Esto cabe ahí dentro?
    
    -Claro que sí. Si tu cabeza cupo, eso también.
    
    Nos reímos las dos un rato más y mi madre, que a veces es una graciosilla, no tuvo otra idea que preguntarme:
    
    -¿Quieres probarlo?
    
    -Sí.
    
    No recuerdo qué me llevó a decir aquello ni qué pasó por mi cabeza. Quizá fuera la curiosidad, el cariño hacia mi madre, la confianza que nos teníamos o las tres cosas juntas, no lo sé. Lo único que sé es que acepté con una enorme sonrisa en los labios.
    
    -Vamos a mi cama.
    
    La acompañé hasta su cuarto y las dos ...
    ... nos sentamos en la cama.
    
    -Lo mejor será que te desnudes.
    
    Hice lo que me dijo y ella se me quedó mirando. Después, me abrazó.
    
    -¡Qué hija más guapa tengo!
    
    Le correspondí el abrazo y seguimos riéndonos las dos.
    
    -Ahora túmbate y abre las piernas.
    
    Me acosté en la cama como ella me había pedido y miró entre mis piernas.
    
    -Creo que tendremos que excitarte un poco porque así no habrá manera. Cierra los ojos.
    
    Los cerré y noté como mi madre acariciaba mi pecho. Deslizaba sus dos manos por entre mis tetas y después dejaba que cada una de ellas palpase mis pechos, que son algo pequeños pero muy respingones. Me gustó el tacto suave de sus dedos y no dudé en decírselo.
    
    -Me gusta mucho, mamá.
    
    -Aun te gustará más.
    
    Sus manos dejaron mis pechos y empezaron a bajar hasta llegar a mi tripa, que también acarició. Jugó en mi ombligo con uno de sus dedos y siguió bajando hasta llegar al comienzo del vello púbico. Después paró y noté como se recostaba sobre mí y comenzaba a recorrer con su lengua el camino que antes habían llevado a cabo sus manos. Aquello me calentó, el tacto suave, caliente y húmedo de sus labios y su lengua me resultaban muy excitantes. Bajó por mi esternón, recorrió mi pecho derecho, chupó el pezón y repitió el proceso con el izquierdo. Aquello era el paraíso.
    
    A continuación, bajó también por mi estómago y llegó a mi tripa donde metió la lengua en el ombligo. Me hizo reír porque me había hecho cosquillas. Siguió bajando dándome suaves besos a lo ...
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