1. Descubriendo un Mundo Nuevo 2


    Fecha: 14/08/2022, Categorías: Incesto Autor: maeztred, Fuente: RelatosEróticos

    Me desperté de una siesta plácida y, al despertarme, pensé que todo lo sucedido había sido un sueño, pero bastaron unos segundos para devolverme a la realidad: allí estaba el mando junto a mi cara y la copiosa corrida medio seca y pegajosa en mi vientre y mi cama. Me puse un poco nervioso pensando en como debía actuar ahora pero claro, como soy un adolescente, rápidamente recordé que había quedado en la playa con mis amigos y decidí dejar esa reflexión para otro momento; ya tendría tiempo y además ¡estaba de vacaciones!. Cogí mi mochila con la toalla y mis trastos de la playa, me puse la primera camiseta que pillé y salí de mi habitación. Cuando llegué al salón me encontré con María sentada en el sofá frente a la tele y casi paré en seco mis pasos, pero enseguida reaccioné y, sin mirarla, me dirigí rápidamente hacia la puerta de la calle diciéndole:
    
    - Hasta luego, me voy a la playa con los colegas
    
    - ¡Hasta luego enano pajillero!
    
    ¡Joder!-, pensé. Cerré la puerta de casa enseguida, y mientras esperaba el ascensor me di cuenta de lo hondo que habían calado sus palabras en mí. Me había ruborizado solo de ver que estaba en el salón y sus palabras me impactaron. Joder, ¡cómo podía estar tan tranquila como si no hubiese pasado nada!. Eso me tranquilizaba por una parte porque, seguramente, significaría que no iba a hablar del tema con nadie y todo estaba bien pero, por otra parte, me turbaba mucho ese control de la situación que ella tenía después de lo ocurrido y, sobre ...
    ... todo, que con solo esos pequeños movimientos por su parte, me tenía totalmente nervioso, alterado y diría que casi con una calentura constante. Si lo pensaba fríamente en las últimas horas María me había pillado, casi con seguridad, haciéndome una paja mientras la espiaba a través de la pared, posiblemente me había visto masturbarme mirando a nuestra hermana Melania, y habíamos compartido masturbación en mi habitación. ¡Demasiado para un chaval de mi edad!, me iba a volver loco…
    
    La tarde en la playa hubiese estado muy bien si no hubiera sido porque tenía la cabeza en otro sitio y porque la gran cantidad de chicas preciosas casi desnudas que había no hacían otra cosa que reafirmar mi calentura y hacerme recordar todo lo vivido durante el día en mi casa con María. Deseaba regresar para verla pero a la vez me despertaba cierto recelo encontrármela. Cuando el sol ya no calentaba y estábamos hartos de decir burradas, jugar a palas, mirar a las chicas y hacer planes para las vacaciones, emprendimos el camino de vuelta a nuestros respectivos hogares. Compartía el camino de vuelta con mi colega Pedro, que era el que vivía más cerca y con el que mientras caminábamos comentábamos la jugada de la tarde:
    
    - Desde luego Vicen, las tías cada vez están más buenas, y nosotros sin una sola en el grupo…
    
    - Ya, Pedro, pero es que ninguno tenemos demasiado éxito con las chicas, además ahora los prefieren mayores que nosotros
    
    - Bueno, pero por lo menos nos alegramos la vista
    
    - Eso ...
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