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Le entregué el culo a mi mejor amigo
Fecha: 20/08/2022, Categorías: Confesiones Autor: solymar, Fuente: CuentoRelatos
Hace un tiempo atrás tuve una discusión con mi pareja acerca de las intenciones que Diego, mi mejor amigo, tenía sobre mí. Con él nos conocimos en el jardín de infantes. Compartimos nuestra niñez, nuestra juventud, y adolescencia. Cuando éramos pequeños jugábamos a los novios y nos besábamos con inocentes piquitos. Con el paso del tiempo mi cuerpo comenzó a crecer y transformarse en cuerpo de mujer, Diego estuvo siempre a mi lado, cuidándome, notando mis cambios. Si alguien rompía mi corazón, si alguien me lastimaba, Diego siempre me daba su hombro para llorar, su oído para escuchar y su cama, para dormir abrazados y secar mis lágrimas. Somos mejores amigos y el sexo no era parte de nuestra relación. Esa noche la discusión con mi pareja comenzó tratando de convencerlo por centésima vez que Diego era inofensivo, que no tenía ningún interés sexual hacia mí. Discutimos mucho, nos dijimos cosas feas, mentiras que lastiman, palabras que son utilizadas en momentos de enojo, de gritos, cuando uno piensa solo en herir a su oponente. Y como era de esperarse. Después de la discusión, llamé a Diego. Le expliqué lo que había pasado, se ofreció para hablar con mi pareja, pero no me pareció el momento adecuado. Le pedí que viniera, que necesitaba verlo. Mi novio, después de la discusión, se duchó, y como era su rutina de viernes por la noche, se recostó en el sillón a mirar su equipo de fútbol preferido, eso era como un bálsamo para él. Supongo que lo ...
... calmaba ver a varios hombres disputar una pelota durante 90 minutos. Nunca entendí el fútbol. Aproveché su enojo y el partido, y me fui al encuentro con Diego. Obviamente él no podía venir hasta mi casa y yo tampoco podía ir a la suya ya que su madre estaba de visitas y no tendríamos la privacidad para hablar. Pasó por mí en su auto. Yo lo esperaba en la esquina. Fuimos hasta un parque alejado unas 30 cuadras de mi casa. Era de noche, una noche de verano que invitaba a la charla y la buena compañía. Diego es una persona hermosa, lo quiero mucho y él me quiere mucho a mí, nos cuidamos mutuamente, no ha tenido suerte en el amor, las mujeres que han compartido su vida nunca entendieron nuestra relación y celosas, se alejaban. Diego tiene todo lo que yo buscaba en una pareja... pero es mi amigo. Nunca tuvimos sexo. Hasta esa noche. Llegamos al parque, estaciono su auto. Me ofreció un cigarrillo, lo encendió y solo me escuchó... “Mariano es un boludo, cree que vos me tenés ganas. Dice que me miras las tetas, que cuando me abrazas me miras el culo. Que la amistad entre el hombre y la mujer no existe. Que no puede creer que todavía no me cogiste, que bla bla bla” yo hablaba sin parar. Hablaba rápido y casi sin respirar, estaba ahogada con tantas palabras que en mi boca sonaban estúpidas, pero en mi cabeza empezaron a sentirse cada vez mejor. Diego me escuchaba ”escupir” las palabras y me miraba fijo a los ojos mientras se le dibujaba una sonrisa ...