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Elena, mi profesora del colegio (III)
Fecha: 27/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alexander0022, Fuente: CuentoRelatos
Sentados en el sofá, se habían pasado las horas. No pensaba quedarme mucho tiempo más en el departamento de Elena. La estaba pasando muy bien con ella, pero, siendo sincero, solo quería saciar mi calentura, pero tampoco podía ser escaso en consideración, cualquier movimiento en falso podría hacerme perder esta tremenda experiencia que estaba viviendo con ella. Disimulando, miré mi reloj, haciéndole saber que no pasaría mucho más tiempo para que me fuera. Jugueteando un poco conmigo, hizo el típico juego que hacen los amantes cuando no quieren despegarse. Ver que se hacía la “nena” dándome besos y acariciándome de la manera más caliente que se puedan imaginar, hizo que me ponga a mil en un instante. En su jugueteo quería que me quedara con ella, pero en verdad, ambos sabíamos que su única intención era que me caliente hasta perder la razón. No pasó más tiempo, que empecé a sentir que mi pene se ponía cada vez más duro. Bajó mi bermuda podía notarse perfectamente el efecto de ese jueguito que Elena me estaba haciendo sufrir. Poco a poco bajaba su mano para detenerse sobre la parte baja de mi abdomen y volver a subir. Una y otra vez. Imagínenselo, yo solo quería que esa mano constate lo duro que estaba. Por fin, posó su mano sobre mi bulto. Al hacerlo sonrió. No podía creer que pudiera estar así. Se entretuvo un buen rato acariciando la extensión de mi miembro por encima de mi bermuda. Metió su mano en mi bragueta buscando el cierre, me lo bajó lentamente. Ahora podía ...
... meter su mano por la abertura de la bragueta. Ahora, solo el bóxer separaba su mano de mi miembro a punto de estallar. Metió la mano por debajo y liberó mi pene sacándolo por el agujero de la bragueta. Repitió la operación para esta vez sacar los testículos por el mismo orificio. Ella estaba completamente extasiada, se veía hipnotizada por lo que tenía en su mano. Me lo acariciaba por todo el tronco, luego, los testículos, los masajeaba como si fuera la última vez que los tendría bajo su poder. Yo no aguantaba más. De vez en cuando se mordía los labios, haciéndome desear que se metiera mi miembro completo en la boca. Su mano, por el tronco de mi pene se movía lentamente, hacia arriba y hacia abajo. El juego de hacerse la nena no cesaba. A pesar de ello, no forcé nada, si bien era una tortura para mí, me entregaba a solo disfrutar del momento, mientras Elena empezaba a sacarme las primeras cantidades de pre- semen. Su mano se lubricaba cada vez que mi pre- semen caía por el tronco de mi pene, haciendo con su trabajo sea más sencillo. La intensidad de su movimiento no aumentaba, lo que hacía que más liquido fluyera, empezando a humedecer la zona de la bragueta de mi bermuda. Debía volver a mi casa así, en verdad, no me importaba demasiado en ese momento. -¡Que pija tenía mi alumno había sido! -Me dijo.- No me había percatado de lo que me perdía -Siguió- ¡Tengo una duda! -Continuó. -¿Qué duda profe? -Le dije. Siguiendo el juego. -¿Me la meto en la boquita hoy? ...