1. El chantaje de Alfredo a su madre


    Fecha: 04/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos

    ... puedes alcoholizar. –Abre la nevera y toma la jarra de agua y se sirve un vaso. Lo apura y se marcha.
    
    –¿Y no tienes nada que decirme? –Él se detiene y sin voltearse le dice:
    
    –Esta tarde hablamos, y date una ducha, que no me gusta conversar con borrachos. –Siguió y se metió en su habitación.
    
    En la tarde, después de una siesta, se levanta y se da una ducha. Anda en calzoncillos y pantuflas, se va a la cocina, se sirve un whisky con dos cubos de hielo y agua gaseada. Allí repite lo mismo dos veces más. Está oscureciendo y decide ir al cuarto de su madre. Ya tiene un plan elaborado.
    
    –¿Estás despierta? –Ha tocado la puerta y nadie ha respondido, decide entrar– ¿Estás bañándote?
    
    –No, me estaba secando el pelo. –Sale del baño envuelta en una bata que transparenta todo y no trae nada debajo. La mira bien, detallándola se da cuenta que está muy buena, que a sus 38 años todavía levanta pasiones y otras cosas más.
    
    –Ven, siéntate aquí, –señalándole con unas palmaditas la cama. Ella se sienta, está temblorosa.
    
    –No tengas miedo, solo quiero hablar contigo. Te traigo una propuesta, que aunque deshonesta, no podrás rechazar. A no ser… que estés dispuesta a perderlo todo.
    
    –Alfred, de verdad que me estás asustando.
    
    –No, no tienes por qué asustarte. Si lo que vas a tener que seguir haciendo, es eso mismo que has hecho hasta hoy, poniéndole los cuernos a mi padre, pero esta vez con su hijo y sus amigos. ¿Qué te parece? ¿Te gusta la idea? ¿Verdad que mola?
    
    –¿Pero te ...
    ... has vuelto loco? ¿Qué locura es esa? ¿Me quieres convertir en una puta?
    
    –No, ya tú eres una puta. Tú solita te convertiste. A ti nadie te obligó. Así que tienes que escoger. Y no puedes negar que estoy siendo muy magnánimo, dándote el chance de seguir viviendo una vida de lujos y comodidades, y lo único que tienes que hacer es seguir gozando, mamando pingas, dando el culo, follando hasta la saciedad.
    
    –¡Ay Dios mío! ¡Qué malvado eres! –Gemiquea un poco.
    
    –Deja a Dios tranquilo, que tú ni crees en él. No te hagas la santurrona. Le toma la mano de ella y se la pone sobre su entrepierna. Ella forcejea pero él la obliga a que sienta cómo tiene la verga de alterada–. No me hagas perder la paciencia, es la última vez que te lo advierto. Si vuelves a portarte mal, nuestro pacto se rompe y mi padre se enterará de todo.
    
    –Pero esto es un pecado. Con mi propio hijo. –Ella solloza, o lo finge más bien.
    
    –No solo conmigo. También con mis amigos. No lo olvides. –Y acto seguido se saca su pingona–. Aquí tienes para que te entretengas. ¡Dale! Qué quiero contemplarla completica en tu boca. –Ella obediente, se arrodilla a sus pies, entre las piernas de Alfredo y comienza a mamársela, primero con algunos remilgos, luego con más entusiasmo.
    
    –Ay, así, qué rico. Como me gusta. –Alfredo se relame de placer. Aquella mamada lo está llevando a niveles insospechados. El nivel de morbo y de estar haciendo lo prohibido, son los que le han elevado su líbido. La adrenalina en su cuerpo está ...