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Les cuento cómo fue mi primera vez
Fecha: 21/09/2022, Categorías: Incesto Autor: mariacoorinave, Fuente: CuentoRelatos
La tensión sexual que había entre mi hermano Fabio y yo no tardaría en romperse, habían pasado muchos meses de deseo reprimido, miradas lujuriosas, manoseos, pues, siempre que podía, Fabio me jugaba bromas y terminábamos discutiendo entre risas y él abalanzándome sobre mi para hacerme cosquillas, aprovechándose de la situación para meter sus manos en donde no debía sabiendo que yo me dejaría hacer. «Era un simple juego, solo eran las manos de mi hermano pasándose por todo mi cuerpo en busca de hacerme reír hasta más no poder». Mentira. Nos deseábamos, esa es la incestuosa verdad, para qué nos vamos a engañar, ¿verdad, lectores? Fue así entonces que entre risas y manoseos en ausencia de nuestros padres llegó ese domingo perfecto en el que ellos habían salido y no recuerdo exactamente a dónde habían ido, lo único que recuerdo es que llegaron casi anocheciendo. Si hubiésemos sabido que papá y mamá se iban a pasar todo el domingo fuera probablemente habríamos disfrutado más de lo que disfrutamos ese día. Me acababa de duchar y como de costumbre, siempre me aparecía por la sala de estar, a disfrutar de las miradas y piropos que me echaba mi hermano siempre que me veía desfilar por el apartamento en toalla. De la sala de estar pasé a la cocina y Fabio se levantó para ir hacia donde yo estaba. Empezamos a conversar de varias cosas y entre charla y risas sucedió lo que tantas veces pudo darse pero no se concretaba. Estaba colocando un vaso en el organizador cuando ...
... siento a Fabio detrás de mi besar mis hombros húmedos. Su cálida lengua fue como un paralizador, pues, me quedé ahí como una estatua y él siguió con sus besos. —Quiero hacerte mía, mami —recuerdo exactamente esa frase. ¿Cómo olvidarla? —Yo quiero —le respondí con la voz ahogada Me volteé quedando frente a él y nuestras miradas lo decían todo. Nos deseábamos. —¿Y papá y mamá? —pregunté, como adelantándome a los acontecimientos, sabiéndome desvirgada, adivinando que dentro de unos minutos muy probablemente iba a estar sufriendo y gimiendo al mismo tiempo la perdida de mi himen, experimentando por primera vez lo delicioso y adictivo que es el sexo. Fabio me tranquilizó mientras me llevaba cargada en sus brazos a su habitación asegurándome que teníamos bastante tiempo para tener sexo. Me recostó a su cama de sábanas blancas, despojándome de lo único que cubría mi desnudez: la toalla. Esta vez su cara no estaba risueña como solía estarlo, le notaba emocionado, enfocado en hacerme vivir una deliciosa experiencia que recordaremos de por vida. Quedé recostada de forma vertical en su cama individual, con mis pies tocando la alfombra. Fabio se inclinó, me jaló un poco hacia adelante y empezó a lamer mis muslos para luego levantarse un poco, ir hacia mi y besarme. Significaban nuestros primeros besos y estuvimos un buen rato comiéndonos nuestros labios, era evidente que ya ambos sabíamos besar. Abandonó mi boca y se deslizó nuevamente hacia abajo, me chupó los ...