1. Jóvenes en los vestuarios


    Fecha: 28/09/2022, Categorías: Gays Autor: pablo95, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaban disfrutando de la paja grupal, me excitaba muchísimo. Ellos en parte seguían algo intimidados; yo era el que más hablaba porque les había “alterado” su plan en las duchas al aparecer.
    
    De repente uno de ellos paró su ritmo de paja porque se iba a correr y así fue: lo echó en el suelo, dos o tres lefazos y poco a poco su erección fue bajando aunque no del todo. Yo estaba aguantándome así que fui el segundo en correrme una vez que el primero acabó ya que pese a mi iniciativa estaba confundido sobre cómo llevaban el ritmo de su paja y me daba apuro ser el primero en correrme. Pero una vez lo hizo uno de ellos, y por dar más morbo a la situación, me apresuré a ser el segundo y le dije al que faltaba por hacerlo que le retaba a ver si llegaba a dar a la pared con su corrida.
    
    Me puse apuntando a una de las paredes desde cierta distancia y lancé 4 chorrazos, de los cuales el primero llegó a la pared. Ahora faltaba el último y le dije que a ver, tanta polla que tienes. El chico se puso al lado mío para mantener la misma distancia a la pared que yo pero alejado de mí ...
    ... para no pisar mi corrida. Lanzó unos cuantos chorros, pero ninguno dio a la pared. Aproveché para decirle, en broma, que para qué quiere tanta polla y que encima que estaba más cerca que yo de la pared, porque aunque estaba igual de alejado, su polla era más grande y era como si estuviera más cerca. Todos estos comentarios con la idea de que nos la mirásemos todos ya que a mí me ponía a mil hablar delante de él de mi polla, de su polla... como una especie de exhibicionismo. Me gusta analizar los detalles sobre las pollas de la gente con quien tengo estas experiencias.
    
    Nos acabamos de duchar, nos vestimos ya en la zona común, porque no había nadie y después de lo que habíamos hecho lógicamente teníamos toda confianza para estar en bolas. Acabé en primero de cambiarme, pues ellos se tenían que poner unas playeras, yo llevaba unas chanclas. Me fui diciéndoles un simple “venga tíos, hasta luego”. Y me fui. Al haber pasado la excitación me volvía a sentir violentado y al no saber qué hablar después con los chicos y para olvidar la situación decidí despedirme cuanto antes. 
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