1. Venganza sabatina


    Fecha: 06/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: ClauMar, Fuente: CuentoRelatos

    Para aquellos que leyeron ‘Comenzó en el subte’ (al final de este relato dejo el link) saben de mis encuentros con Raúl, después de acostarme con él dos veces más, comprendí que mi relación con él nunca sería más que circunstancial. Comprendí que él nunca se separaría de su esposa porque a partir de ese momento, él dejaría de ser una persona con dinero, ya que ella era la dueña de la fortuna y él amaba la plata por sobre todas las cosas.
    
    Era sábado, me levante aún más enojada de cómo me había acostado, habíamos discutido con Raúl por una salida que compartiríamos y abruptamente se había frustrado. Íbamos a tener una salida juntos disfrutaríamos el momento, estaríamos juntos todo el día y no un par de horas en un hotel teniendo solamente sexo, deseaba ser más que su amante, él decía que estaba dispuesto a dejar a su esposa por mí, pero eso ya no se lo creía, él amaba más el dinero de ella que a mi.
    
    Ese viernes él me llamó para decirme que no podíamos vernos como lo habíamos planeado y que nos veríamos un rato el sábado por la mañana, esto me alteró, discutimos, le dije de todo y colgué. A partir de ahí, el teléfono de casa y mi celular no paraba de sonar, y Raúl no dejaba de mandarme mensajes “atendeme”, “perdóname”, “te amo” “no puedo vivir sin vos” etc., etc., apague el celular y opté por ir a la casa de Karina, una amiga de la infancia, me vestí y me fui, y mientras viajaba ya había decido el final de la relación con Raúl, pero estaba muy enojada, me sentía usada y ...
    ... despreciada.
    
    Salí llevando puesta una pollera tubo negra con falda corta, unos diez centímetros por sobre las rodillas y un top gris oscuro con escote circular, por el escote asomaban levemente las nacientes de mis senos y lo ajustado del top las marcaba insinuantes, la falda por demás ajustada marcaba mis caderas y mi cola, llevaba además unos zapatos de taco aguja muy altos cerrados y negros y una pequeña carterita negra colgada del hombro.
    
    Camino a la casa de Karina pasé por una obra en construcción y una serie de piropos algo atrevidos nacieron de la boca de esos albañiles, en otros momentos me hubiesen molestado pero esos piropos me ayudaron a levantar mi estado de ánimo bastante decaído, disfruté cada uno de esos piropos, los cuales arreciaron aún más en la medida que notaron que me gustaban, como cuando me dijeron “quisiera ser jubilado para hacer esa colita”, o “dichosos los ojos que te ven y la mano que te toque” ; seguí caminando lento para disfrutar esos piropos.
    
    Llegue a casa de mi amiga con mi libido mucho más alto, nos quedamos charlando y tomando mate, ella estaba con su nueva pareja y me quedé a almorzar con ellos para luego irme, no quería seguir estorbando, ellos debían hacer su vida.
    
    Por lo tanto a eso de las 16:00 h me fui y decidí volver a pasar por la obra en construcción, iba caminando, pero daba la impresión que ya no quedaban obreros en ella, pero una puerta se abrió y un muchacho que se asomaba, al verme pasar dijo: “si la belleza fuese ...
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