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Sodomizado en el aseo de una gasolinera en Burgos
Fecha: 10/10/2022, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos
Me habían dado una semana de permiso en el cuartel donde estaba realizando el servicio militar, era la Academia General Militar de Zaragoza, y aunque no disponía de dinero para el viaje a casa, decidí ir haciendo autostop. Estaba prohibido hacer dedo, si te cogía la policía militar, te arrestaban, pero aun así me arriesgué. Sin cambiarme de ropa, de esa manera solía ser más fácil que te pararan los conductores, me puse a hacer dedo vestido de militar. Tuve suerte y en seguida me paró un camionero, iba para Burgos, y aunque yo iba para La Coruña, al menos salía de Zaragoza, donde era muy fácil que te pillara la policía militar. Recuerdo que era un día de frío, de esos que te pone las orejas de punta, y te corta la cara, pero en el camión, se iba calentito, tanto que hasta me quedé dormido. Cuando llegamos a burgos, el camionero despertándome, me dijo que ya estábamos en Burgos, que me iba dejar en una gasolinera antes de entrar en la ciudad. Que de esa manera me sería más fácil hacer dedo. Cuando bajé en la gasolinera, ya era noche cerrada, no recuerdo la hora, pero seguro que de las 12 de la noche pasaba. Hacía un frío horroroso, hasta los dientes me castañeaban, y por encima, en la gasolinera no había nada, solo la gasolinera y unos aseos, no había donde resguardarse o tomar algo caliente, vamos que aquello estaba solitario solitario. Allí estaba yo, vestido de militar, con un frío que me hacía castañear los dientes, sin tener donde resguardarme, y por encima no ...
... se veía un alma, ya llevaba cerca de una hora, y no había pasado ni un triste vehículo. Maldije al camionero por haberme dejado allí. Estaba a unos 12 kilómetros de Burgos, noche cerrada, con un frío espantoso y a punto de nevar. Cuando me cansé de andar de un lado a otro en la gasolinera, como ya no aguantaba aquel frío, me metí en los aseos, al menos allí estaría algo resguardado del frío. No me atreví a pedirle al de la gasolinera que me dejase entrar donde se resguardaba él, así que me decidí por entrar en los aseos, y desde allí si escuchaba ruido de algún vehículo, salir y preguntar si me podían llevar, me valía hasta incluso llegar a Burgos y poder resguardarme en algún sitio. Allí en los aseos, ya pude recuperar algo de color, ya no sentía tanto frío. Pero seguía sin aparecer un alma por aquella gasolinera, maldecía al camionero por haberme dejado allí tirado. Después de llevar una media hora en aquellos aseos, empecé a pensar en que iba a estar mejor y más abrigado con la ropa de paisano, que, con la ropa militar, incluso que podía ponerme la ropa de civil, y si seguía con frío, poner por encima la ropa militar. Agarré el petate donde llevaba las cosas, lo abrí, busqué la ropa de civil, y empecé a quitarme la ropa militar que llevaba puesta. Primero me quité las botas, luego seguí por el pantalón y el resto de la indumentaria. Cuando estaba con el slip puesto, me entraron ganas de mear, seguro que fue a causa del frío, que me había entrado ganas de orinar. ...