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Festejando mi cumpleaños con mamá
Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... de mamá. -Te dije que ibas a pensar que soy una loca. No le cuentes a nadie Silvia por favor, que vergüenza. -Ay amiga! No pienso que sos una loca y obvio que no le voy a contar a nadie. Y la psicología habla mucho de eso. No tenés que tener vergüenza. Si te gusta tocarte con el olor a leche de tu hijo hacelo. Es tu secreto y no tiene nada de malo. -Yo siento que está mal amiga. Me sentí horrible cuando acabé. Pero en mi vida había tenido tantos orgasmos masturbándome y tan ricos. Encima está por cumplir 19 y ya es un hombre. Va al gimnasio y está formando un cuerpo muy lindo. Cuando paso por la puerta de su habitación y lo veo mientras se cambia o sale de ducharse me mojo toda. -Mira amiga! Yo te voy a decir una sola cosa antes de irme. No tenés porque sentir vergüenza por excitarte con tu hijo. Si te calienta y la pasas bien disfrútalo. Nadie te puede juzgar si no se enteran. Silvia se fue y mi cabeza quedó funcionando a mil. Mamá se calentaba conmigo y por lo que había debajo de mi bóxer, el sentimiento era mutuo. Sin hacer ruido me fui a la ducha y me hice una de las mejores pajas de mi vida mientras pensaba en las grandes tetas que tenía mamá, en las ocasiones que la había visto en bikini en la pileta de casa mientras tomaba sol y en su imperfecto pero sensual cuerpo de mujer madura en esa ropa interior diminuta que levantaba del tender cuando colaboraba con las tareas domésticas. Los recuerdos que tenía del cuerpo de mamá me hicieron darme cuenta que ...
... era muy parecida a las MILfs que actuaban en las porno que tanto me gustaban; tetas redondas y carnosas, caderas anchas con las pequeñas imperfecciones de una mujer de 40, pelo negro azabache hasta los hombros y ojos marrón oscuro con mirada penetrante. Hasta ese sábado fue solo mamá, la mujer que nunca había asociado con el sexo, pero a partir de ese día la belleza de mamá fue un concepto diferente en mi cabeza. Después de expulsar un enorme y espeso chorro de leche, me terminé de bañar sabiendo que, al escuchar la ducha, mamá sabría qué ya estaba despierto. Pero lo que no sabía era que había escuchado su conversación con Silvia y que estaba dispuesto a colaborar para que salga de su depresión. Ese mismo sábado por la mañana comenzó mi plan, ideado en unos pocos segundos en la ducha gracias al alto nivel de excitación que me había generado mi labor de espía en la charla de mamá con su mejor amiga. Me puse un bóxer limpio procurando que sea uno de los que más chico me quedaba para ver la reacción de mamá al ver mis atributos. Siempre estuve agradecido por mi fisionomía masculina. Después de mi adolescencia supe que mi verga iba a ser unos centímetros más grande que el promedio. El entrenamiento estaba haciendo lo suyo con el resto de mi cuerpo así que entré al comedor de casa luciendo mis músculos y abdominales marcados además de mis 18 cm de carne presionados con fuerza por mi ropa interior. Ella estaba de espaldas lavando en la bacha las tazas de su desayuno con ...