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Escapada a la montaña con mi madre (IX)
Fecha: 19/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Edipo14, Fuente: CuentoRelatos
... blusa de la cual se desprendió casi a la vez que del sostén. De nuevo tenía esa preciosas tetas delante mío, esas tetas a las que tantas pajas había dedicado, una vez más a mi alcance. Comencé a besarle el cuello y los hombros, bajando poco a poco mientras ella se frotaba contra mí y me acariciaba el pelo. Con ambas manos conseguí a duras penas abarcar ese par de melones, mientras mi boca comenzó a comerse esos ricos, rosados y oscuros pezones que tan loco me volvían. Esto hizo que sus movimientos empezaran a ser algo más duros, frotándose contra mi muslo y dejándome la pierna cada vez más húmeda. -Vaya... Parece que mamá se está poniendo juguetona... -Mmm sí cielo... Ya sabes lo mucho que me gusta que me comas las tetas... Agghhh pero ten cuidado, que sabes que las tengo muy sensibles... -Tranquila cariño -dije entre lamidas y leves mordiscos, sumando algún que otro chupetón a sus senos-. Dime... ¿quieres que te coma otra cosita? -Ufff si... Me encantaría... -Pero tienes que pedírmelo por favor -dije apretando un poco más sus pezones-. -Aghhhs sii... Por favor cielo quiero... Quiero que me lo comas... Estoy demasiado mojada y quiero que me comas el coño... Tras esto nos dimos la vuelta y la posé sobre el asiento, quitándole todo menos la falda, la cual le daba un toque muy morboso. También le saqué el vibrador, a lo que ella puso cara de niña a la que le acaban de quitar un caramelo, pero no le importó mucho cuando recordó lo que estaba a punto de ...
... hacer. Empecé como a mi me gusta, con suaves besos por toda la zona, acercándome poco a poco mientras contemplaba ese húmedo coño. Sin un pelo, bien hinchado, algo rojo por la excitación, y emanando esos ricos y viscosos fluidos, lo cual me indicaba que estaba listo para ser comido. No la hice de rogar y le di una larga lamida, empezando casi desde ano para después pasar a sus sensibles labios menores y, finalmente, llegar a su excitado clítoris. Esto claro causó que sus rápidas respiraciones pronto se transformaran en gemidos. Después de unas cuantas lamidas decidí centrarme en succionar el clítoris mientras la penetraba con un par de dedos. Ella por su parte se concentró el gemir y gritar cada vez más fuerte mientras se intentaba llevar las tetas a la boca, lamiendo y chupando sus delicados pezones. No fueron muchos los minutos que pasaron hasta que comenzó a darme indicaciones de que estaba a punto, por lo que decidí agarra abriéndola bien te piernas, tocando prácticamente un pie cada ventanilla mientras chupaba y lamía con más fuerza que nunca. Su espalda comenzó a arquearse y sus gritos se volvieron más altos aún, soltando entre espasmos un chorro de corrida el cual fue directo a mi boca, chorro que claro yo recibí encantado, tragándome hasta la última gota que salió de las entrañas de mi madre. El orgasmo eso sí no se detuvo ahí, sino que yo seguí lamiendo sin para un solo segundo, haciendo que fueran más de una y de dos las corridas que me madre me regaló entre gemidos y ...