1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (33)


    Fecha: 22/10/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... disfrutando del momento en que me comían mis dos hombres, mis dos machos viriles y generosos en sus caricias.
    
    Tenía a mis dos hombres entregados, cada uno ocupándose de morder un de mis pezones, palpándome las nalgas y, a veces con atrevimiento, enterrando las manos en la raja para llegar a la entrada del caliente agujero.
    
    Pablo me apartó el slip hacia un lado, y me abrió las nalgas pasando el canto de la mano por toda la raya apretando en la entrada del ano hasta llegar con la punta de los dedos, se los ensalivó y comenzó a penetrarme el culito con ellos. Enterró un dedo hasta el fondo haciéndome gemir, y sentir el chorro de flujos que me salía a montones de la verga.
    
    Resultaban deliciosos sus toques, eran cuatro manos palpando cada centímetro de piel y tan grande el placer que temblaba como si me estuviera corriendo.
    
    En ese momento Álvaro se levantó.
    
    -Es mejor que vayamos a la cama. Estaremos más cómodos. -seguimos de pie al borde la cama y me coloqué entre los dos mientras se desnudaban para volver a abrazarse a mi cuerpo. Pablo terminó de sacarme el pantalón y slip y ahora abrazados sentía la verga de Pablo en mi culo y la de Álvaro a la altura de mi pubis, durísimas las dos y húmedas.
    
    Los dos se movían sensualmente rozándome con sus pollas, en un baile erótico lleno de sensualidad y sin brusquedades, con parsimonia, muy erótico todo.
    
    Me arrodillé sobre la cama, con los dos chicos a mi frente, dispuesto y con la intención de comerme aquellas ...
    ... preciosas pollas erectas y duras, calientes y tiernas, mientras me comía una masturbaba la otra, las intercambiaba para saborear los diferentes sabores de las vergas que me volvían loco.
    
    Cuando se las chupaba los escuchaba gemir demostrando lo que mi boca, mis labios y legua les hacía gozar, cuando no podía más le pedí a Álvaro que se colocara arrodillado para seguírsela mamando mientras Pablo me enculaba por atrás.
    
    Tenía las palmas de las manos sobre la cama, la verga de Álvaro en la boca y a Pablo que me lamía el ano sin descanso ni tregua, haciendo me me balanceara comiéndole la polla más y mas, deseando gemir y dejar que la satisfacción se reflejara en mis gemidos y gritos, pero la verga de Álvaro evitaba que lo hiciera.
    
    Cuando Pablo empezó a penetrarme me detuve un momento de mamar, deseando gozar el momento en que el pene me atravesara y rompiera la barrera que mi ano le oponía para que me poseyera.
    
    Gemí sin voz al notarle entrar en mi cuerpo, sin detenerse, con fuerza, con algo de dolor y mucho, mucho placer. Se sujetaba a mis caderas entrando profundamente en mi vientre, haciendo que por el empuje, cuando me barrenaba, la polla de Álvaro entrara entera, completamente en mi boca.
    
    Los tres estábamos en un momento de pasional placer que manteníamos sin prisas, gozando el delicioso momento, yo era el que más disfrutaba sin duda aunque no pudiera hacerlo notar, con mis dos agujeros ocupados por las dulces y maravillas vergas de mis machos.
    
    Pablo dejó de follarme ...
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