1. Arrancándole la virginidad a mi prima


    Fecha: 25/10/2022, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella me alcanzó.
    
    “Entendelo, hasta el momento que comencemos, podes irte. Una vez que comencemos… y pensalo bien, te puede doler mucho, te puede sangrar la concha o el culo y eso solo me va a calentar más.” Ella siguió caminando. Fuimos hasta unos médanos y buscamos un lugar bueno.
    
    Le miré y ella sonrió. La besé con mucha calentura y le dije al oído:
    
    “Te voy a hacer mierda primita.” Y levantándole la remera comencé a besar sus pechos, los besaba y los mordía. Ella gemía de placer mientras acariciaba mi cabeza. Mi mano fue a su entrepierna y su tanga estaba totalmente mojada.
    
    “Si que te calentaste mirándome, pendeja.”
    
    “Y mucho, te aseguro, mucho.”
    
    Metí dos dedos en su concha y le dije:
    
    “So puta, hasta te masturbaste de lo lindo.”
    
    “Si, y tuve un lindo orgasmo viendo como le rompías el culo a esa chica.”
    
    Me saque mis pantalones y el bóxer y la puse a chuparme. Ella de pronto había aprendido bien mirando. Chupaba como loca, mientras me acariciaba las pelotas. Quise ver sus límites.
    
    “Mostrame como te masturbabas viéndonos.”
    
    Ella dudó pero metió dos dedos en su concha y los empezó a mover, casa vez más fuerte. Tomándola por la cabeza, y mientras le decía que no deje de masturbarse, la puse a chupar nuevamente. Ella estaba loca de placer y fue acabando una y otra vez mientras lo hacía. La tomé de la cabeza y cogía su boca con calentura.
    
    “Que lindo cogerte así la boquita que tanto me molestó estos años, pendeja. Te voy a acabar bien adentro, ...
    ... mientras me mostrás lo puta que sos pajeandote y gozando para tu primo.”
    
    Cuando me derramé en su boca ella tragó todo. Sus ojos eran pura lujuria. No dejaba de masturbarse y tener orgasmos. Apoyándome en un arbusto, la hice acercar y metí dos dedos en su concha, mientras me masturbaba para volver al ataque. Ella se dejaba hacer.
    
    “Ahora quiero ese culo, te juro que te va a costar sentarte por un par de días.” Ella temblaba de excitación. Mojó un par de dedos con saliva, y dándose vuelta me mostraba como se los metía y sacaba del culo. Hundí los pies en la arena para afirmarme, y la penetre de golpe. Ella se llevó el antebrazo a la boca y lo mordió. No pare hasta enterrarla toda en su culo. Y empecé a moverme como una bestia, luego de un rato empezó a gemir cada vez más fuerte.
    
    “Dios mío, que locura. Que caliente que me pone verte loquito.” Me dijo. Me quedé quieto, solté su cintura y le di dos chirlos en el culo. Ella empezó a moverse enterrándose sola mi pija hasta el fondo del culo, mientras separaba bien sus cachetes. Yo le pellizcaba los pezones con fuerza. Ella era todo orgasmos, sin parar.
    
    “Así quiero estar para vos, bien caliente, bien puta, desde hoy soy tu primita puta. Y mi culo solo va a ser para vos, juro que ningún otro hombre lo probara.”
    
    Escucharla y verla en la penumbra subía a mil mi calentura, la tome nuevamente de la cintura y la embestía con todo, hasta el punto de producirme dolor en la ingle de los golpes que le daba. Cuando solté mi leche en su ...
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