1. Laura, la enfermera con fantasías (2)


    Fecha: 31/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: Enrique maduro, Fuente: CuentoRelatos

    ... hombre que bien pudiera ser su padre.
    
    Es de una dimensión inimaginable para ella lo que siente. Y le gusta, mucho. Y sigue y sigue, deseando que ese caramelo nunca se acabe. Su lengua moja la bolsa escrotal, y luego se separa para soplarle suave, y ver como se eriza la piel. Y oír como Juan resopla como un caballo en celo.
    
    -Bueno, bueno. Ya está bien, nenita, que me vas a hacer correr. Y yo tengo mucho aguante, pero tú eres una muy buena zorrita enfermera.
    
    -Sí, doctor, su enfermera, para lo que me ordene.
    
    Se extraña hasta de sentirse a sí misma tan entrada en el papel de niña obediente. Pero es que le excita mucho, y hasta le divierte sentirse así, atrevida, mala, caprichosa con “su Doctor”.
    
    -Venga, levanta, que ahora me toca a mí comerme ese manjar que tienes entre tus piernas. Espero que esté bien jugoso.
    
    -Empapado y chorreante, dispuesto para su lengua, doctor. No deje ni un milímetro sin recorrer.
    
    Juan le ayuda a subirse a un pequeño taburete que ha sacado de debajo del mostrador, y a sentarse encima del mismo. Le acompaña el cuerpo para que se tienda encima, apartando los instrumentos que por ahí estaban, y se aleja a buscar dos porta-sueros. Los nivela y le coloca una pierna encima de cada uno. Laura deja escapar una sonrisa. Parece que esté en la consulta del ginecólogo.
    
    Juan toma una silla y se coloca entre sus piernas. Ahora siente su respirar muy cerca de su coño abierto. Y también sus manos, ...
    ... que se posan en las ingles y aún separan más sus carnes.
    
    Con la punta de le lengua doblada, para que resulte más consistente, Juan empieza a darle golpecitos hacia los lados en ese clítoris generoso que se divisa erguido y empapado.
    
    Laura, jadea. Y gime como respuesta a cada golpecito con un chillido contenido. Esa es una parte de ella que se sabe muy sensible, pero que le está dando el placer más intenso esa lengua experta.
    
    Ahora Juan le acerca los labios de su boca, y lo succiona levemente, como una caricia. Lo está queriendo mamar, y esa sensación le estremece completamente.
    
    Laura está saltando de lado a lado de esa línea imaginaria que separa el máximo placer del dolor. Y es exquisito, sublime.
    
    Cuando cree que no va a aguantar más, Juan se retira, y le mira. Ella ladea su cabeza para intentar que sus miradas se crucen.
    
    -Quiero correrme otra vez, doctor, no pare.
    
    -mmmm no te oigo bien, nena, ¿qué quieres?
    
    -Que no pare doctor. Que quiero volver a correrme. Una vez más, dos, tres, muchas, hasta que me desmaye.
    
    -Si es que… te falta rodaje en estos menesteres Laura. Ya irás aprendiendo a sacarle partido a tu cuerpo. Porque tienes un cuerpo muy, pero que muy apetecible.
    
    -Todo para usted, doctor Estébanez. Suyo.
    
    Vaya, hasta ha recordado su apellido, ahora sí que está bien entrada en el papel de enfermera servil. Tratándole de usted, y llamándole por su apellido.
    
    Que morbo, diosss.
    
    Continuará… 
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