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Mi coño, mi propiedad
Fecha: 01/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... patas le cogí la polla que ahora si se había desinflado y la empecé a pasar por mi rajita nuevamente, empezaba nuevamente a ser la polla que me había hecho volar y poco a poco se iba haciendo más grande dentro de mi rajita, sentía algo diferente en la forma de acariciarme incluso de la forma de follarme, la sentía más pequeña pero igual de dura, la sentía moverse alocadamente pero igual de efectiva haciéndome gritar nuevamente, sin importarme ya si despertar o no a al resto de la familia. Mi primo primero con sus manos sobre mis pechos follándome con fuerza y haciéndome caer hacia delante, apoyando mi cara en la almohada que apretaba y mordía sin piedad cada vez que la sentía entrar y ahora sus manos en mis caderas moviéndomelas hacia delante y hacia atrás sin dejarme casi respirar, estaba disfrutando tanto de la polla de mi primo que los pequeños remordimientos por ser el quien era se iban disipando entre gemido y gemido, entre grito y grito en el momento que casi me desplome encima de la cama al sentir otro maravilloso orgasmo, sintiendo mi primo una ola en mi vagina, sintiendo como su polla se deslizaba ahora tan suave tan adentro me la metió con fuerza y dejándola allí dentro se empezó a correr. Quería besarle, quería abrazarle, pero mi primo me la saco rápidamente y se marchó sin decirme nada, me quede medio tonta todavía con mi culo en pompa y mi cabeza sobre la almohada hasta que mi propio cuerpo cayo hacia un lado quedándome como medio dormida, sentía mi sexo ...
... muy húmedo, sentía salir el semen de mi primo por mi vagina y no sé si era un sueño o no pero sentí sus dedos otra vez sobre mi cuerpo desnudo. Estaba encantada con mi primo Luis, ahora me acariciaba con cariño mis pechos, besándome despacio mi cuello, aunque no podía verlo porque sentía los ojos muy cansados, casi ni los podía abrir y solo veía sombras, pero esas sombras me estaban volviendo loca cuando sentía su legua recorrer mis pezones, dibujar las curvas de mis caderas, subir por mi monte de Venus y bajar hasta mi clítoris, estaba recorriendo cada milímetro de mi anatomía con su lengua y mis jadeos, mis gemidos nuevamente inundaron la habitación. Era como una muñeca en sus manos, me tumbo boca arriba con la almohada debajo de mi cabeza, plegó mis piernas sobre su pecho con los pies apoyados en sus hombros, Luis medio tumbado medio de rodillas sujetando su cuerpo con los brazos empezó a penetrarme, su polla tremendamente grande y dura, nuevamente mis sensaciones eran diferentes, la tenía más grande, moviéndose con soltura y precisión, despacio y profundamente, pero esas sensaciones se fueron una vez más disipando cuando me oía gritar. Nunca la había sentido tan dentro, nunca antes había follado en esa postura y su polla se metía tan dentro de mi vagina una y otra vez, increíblemente lubricada, increíblemente tan dentro de mí que las sensaciones que tenía de placer eran muy intensas, él me penetraba y hacia abrir mi boca con gemidos y gritos sordos, abriéndome los ...