1. Con dos en mi cola por primera vez


    Fecha: 05/11/2022, Categorías: Gays Autor: Qurioson, Fuente: CuentoRelatos

    En la zona de Avenida Santa Fe conocí muchos hombres, algunos no tuvieron importancia y no dejaron detalles dignos de contar, pero Roberto fue uno de los que más recuerdo, era unos 15 años mayor que yo, lindo, bien pintón, más alto que yo, bueno cualquiera es más alto que yo, lo levanté con el auto, estaba parado en una esquina, paré al verlo y después de unas miraditas, se acercó a la ventanilla del lado del acompañante y después de una breve charla, subió al coche, fuimos a una oficina en el barrio del Once, él trabajaba allí y tenía la llave, me dijo que a esa hora de la madrugada, no había nadie en todo el edificio, ni entrar nos iban a ver.
    
    Entramos en un edificio antiguo, subimos por un ascensor de esos de rejas, bien viejito, estaba todo en absoluto silencio, como él había dicho, no había nadie en ningún piso.
    
    Entramos a una oficina, era un salón amplio y me llevó a su oficina privada en el fondo, allí había un escritorio, un par de sillas y un sillón bien amplio. Se paró frente a mi y comenzó a desprender los botones de mi camisa, me gustaba usar camisas para que me desnuden lentamente. Me quitó la camisa y busco mis pezones que ya resaltaban ya que se me ponían duritos enseguida, y me los acarició suavemente, me besó en la boca, mientras yo llevé una mano a su bulto, que ya mostraba un prominente pedazo, al sentir que ya estaba duro, empecé a bajarle el cierre del Jean y él me ayudó sacándoselo por completo.
    
    Me arrodillé para sacarle el calzón y quedó ante ...
    ... mi vista, una hermosa pija, no era demasiado grande, pero se la veía divina, bien firme y erecta, al tocarla sentí que estaba durísima, siempre me apasionó chupar una verga bien dura, no disfruto mucho una pija dormida y tener que despertarla yo.
    
    Lamí primero sus huevos, que colgaban llenitos de leche, se notaban bien cargados, ya dije en otra ocasión lo que me apasiona sentir la dulzura y fragilidad de los huevos de un macho en mi lengua, y sentir su olor a hombre en mis labios, después de saborearlos un buen rato y notar el goce que le producía a mi nuevo y eventual amante, dediqué varios minutos a sentir ese pedazo hermoso y bien duro adentro mío, era como pajearlo con los labios, hice que entre y salga casi entero de mi boca de maricón, mientras disfrutaba tocando sus testículos y él apretaba fuerte mis pezones haciéndome sentir goce y algo de dolor al mismo tiempo, una combinación perfecta para mi.
    
    Roberto estaba muy excitado, y yo también lo deseaba muchísimo después de ese largo rato de previa, no aguantamos más, y él se quitó la remera y yo mi pantalón, quedando ambos totalmente desnudos, nos mirábamos comiéndonos con los ojos, me llevó frente al sillón y parado detrás mío, me hizo sentir su pene duro apoyándolo en mis nalgas, y apretando mis pezones, me dijo al oído...
    
    - me vas a entregar esta cola, sabes que te voy a coger ¿no?
    
    - si, lo sé papi - contesté dando vuelta mi cabeza, poniendo mi mejor cara de putito entregado.
    
    Me hizo poner en cuatro en el ...
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