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Compartiendo a mi prima en Año Nuevo
Fecha: 06/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Covid, Fuente: CuentoRelatos
Soy de la ciudad de México, mi vida sexual comenzó con la mayor de mis primas de nombre Laura quien es 5 años más grande que yo. Ella vivía a unas cuadras de mi casa y nuestras familias convivían muy seguido. Puede sonar cliché, pero además de ser la más caliente entre todas mis primas, también es la más linda. Actualmente es casada y tiene dos hijos. El matrimonio no le sentó muy bien y subió mucho de peso, además de que su cuerpo perdió forma, sin embargo, cuando aún teníamos encuentros sexuales tenía un culo enorme y perfectamente bien formado. Estoy convencido de que ella es el origen de mi profundo amor por las mujeres culonas. Prefiero mil veces a las mujeres de pecho plano, pero con culos generosos que a mujeres chichonas, pero sin nalgas (aunque por supuesto mi ideal es una mujer chichona y culona, y por suerte me casé con una). No puedo entrar en detalles sobre cómo empezó nuestra relación, pero cuando ocurrieron los acontecimientos de este relato ambos éramos ya mayores de edad. Ella es hija de una de las hermanas de mi papá, y nuestra familia es originaria del estado de Michoacán, lugar al que íbamos de vacaciones cada diciembre durante al menos una semana junto con toda la familia a pasar navidad y año nuevo. A mí me encantaba ir, porque me divertía mucho con mis primos, que eran más o menos de mi edad. Pasábamos las vacaciones juntos yendo de cacería al monte, practicando downhill o pescando truchas en el río. Tenía una relación particularmente ...
... cercana con uno de ellos que vivía ahí y que es un par de meses mayor que yo, su nombre es Daniel. Siempre dormíamos en el mismo cuarto y nuestra sexualidad afloró al mismo tiempo, así que solíamos inventarnos historias obscenas y fantasear con las mujeres de la familia. Como en ese lugar no había buena señal del teléfono ni redes inalámbricas accesibles, llegamos a visitar un café internet cercano para descargar imágenes y videos porno a mi celular y luego volvíamos a la casa y nos metíamos al baño por turnos para masturbarnos. Llegamos incluso a masturbarnos mutuamente y he de confesar que en una ocasión, tras quedarnos solos en su casa (puesto que todos habían ido a la fiesta del pueblo) empezamos a inventar historias sexuales y me calenté tanto que se la mamé tres veces a lo largo de la noche. No tuvimos ningún inconveniente con eso, porque éramos de mente lo suficientemente abierta y sabíamos que acontecimientos como ese no significaban nada más que una mera exploración de la sexualidad. Durante alguna de esas vacaciones le platiqué que me estaba cogiendo a Laura, cosa que no me creyó en absoluto, y con justa razón. Yo era un joven escuálido, debilucho y de baja estatura aunque con un rostro nada despreciable, y ella, por su parte un mujerón de 1.75, con una cara muy linda, piel bronceada y un trasero espectacular. Sabía lo deseable que era y le encantaba recibir miradas de los hombres, sin importar quiénes fueran. En ocasiones llegábamos a caminar juntos por ...