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La mamá de mi compañero
Fecha: 08/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Cuando estaba en bachillerato tenia entre mis amigo a Mario. Mario era un tipo reservado pero risueño, lo pasábamos bien y hacíamos la mayoría de los trabajos que nos mandaban los profesores. En ese tiempo vivía en un sector peligroso y generalmente iba a su casa hacer los trabajos ya que su casa era más “central” y estaba más cerca del instituto. Cuando terminábamos muy tarde la mamá de mi amigo me iba a dejar en su auto, ya que yo tenía que atravesar un espacio “rural” con pocas casas y poca gente para llegar a mi hogar. La mamá de mi amigo era una mujer de unos 40 años, con el pelo teñido rubio,” rellenita” muy jovial y simpática. Siempre me instaba ir a la casa, y cuando iba me ofrecia refresco o algo para comer. Tengo que mencionar que mi trato hacia ella era siempre cortes y sinceramente nunca pensé en ella desde un ámbito sexual, y su trato también era uno normal, supongo, como cualquier trato que tiene una madre con los amigos de su hijo, era amable y atenta. Cuando me iba a dejar a mi casa siempre hablábamos de cosas random, generalmente de temas del bachiller o del tiempo. También tengo que mencionar que ella era la que mas hablaba y generalmente llevaba el tema de conversación. Todo iba normal hasta que llegó un dia que teníamos que hacer un trabajo para el dia siguiente. No me acuerdo de que era, pero si recuerdo que nos llevó toda la tarde y parte de la noche. En fin, estábamos con mi amigo en su pieza haciendo el trabajo cuando siento que llegan los ...
... padres de mario. Llegando discutiendo, yo obviamente incomodo, me quedo como estatua, mi amigo me dice esperame aquí. Sale, supongo para hablar con sus padres de que yo estoy en la casa, para que bajen el volumen de la discusión. Después de ese evento fortuito, seguimos en el trabajo hasta que lo terminamos. En eso mario le avisa a su mamá para que me lleve a mi casa. Cuando me subi al auto, noté rápidamente que a la mamá de mario le ocurria algo. Mientra íbamos en el carro, notaba su cara angustiada, sus ojos rojos, supuniendo que por llorar, y un silencio bastante parpable y difícil de imaginar en nuestros viajes anteriores. Después de mucho soportar ese ambiente tan incomodo, no guanté más y le pregunto: Señora Andrea, disculpe, ¿pero se encuentra bien? No quiero ser imprudente, lo siento si la ofendo o incomodo. Y ella me mira y responde: no, estoy bien no pasa nada, solo algunos problemas, ya sabes cosas de la vida. Después de eso no volvimos hablar durante el viaje, hasta llegar a mi casa. Paró al frente de mi casa y me miro y le dije: bien, señora Andrea, muchas gracias, es usted muy atenta. Disculpe haberla molestado con traerme. Y ella me responde: de nada, ¿sabes? Me acuerdo que a tu edad la vida me parecía muy más fácil y feliz. Disfrutala. Y yo le respondo: muchas gracias, trato de disfrutarla, pero usted también es joven y no tengo dudas que la vida también puede sonreírle y le permita disfrutar de ella. Ella responde quebrándosele la voz: si, lo que ...