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La noche más guarra, la noche más puta
Fecha: 09/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... por mis labios y metiéndose en mi vagina hasta el fondo de un solo golpe, luego la sacaba y volvía a jugar con mi clítoris y mis labios, le gustaba ver como mi cuerpo se estremecía cuando me la metía de golpe, como mi boca se habría para dejar escapar un pequeño grito que nunca oía, parecía que quisiera que le suplicara que me la metiera y no la sacara, su mano izquierda apretaba mis pechos acariciando mis pezones cuando parece que se cansó de jugar conmigo y una vez más dentro de mí ya no sacó su pene más que para volvérmela a meter, para hacer que mis pechos volvieran a bailar como si fueran dos montes de gelatina que se mueven al son de sus penetraciones. Las dos de la mañana y mis gemidos y gritos de placer seguían provocando las envidias de los clientes a ambos lados de las paredes, con movimientos suaves, pero profundos su pene seguía haciendo estragos en mí, era tanta la excitación que no podía estar alejada de él, de sus labios, de su pene penetrándome y con un movimiento rápido me incorporé sacándome el pene y precipitándome hacia él hasta besarle, morderle los labios con los dientes y una vez más tal y como empezó necesitaba que me follara duro, que me forzara con fuerza, quería sentirla tan dentro de mí como le fuera posible, me senté encima de él metiéndola con premura, botando como una loca sobre ella y gritando que me follara, Javier estaba tan a la esquina de la cama que su cuerpo se iba cayendo fuera de ella, hasta que sus hombros, brazos y cabeza ...
... llegaran a colgar de la cama, doblando la cintura hacia abajo. En ese momento me levanté sin sacármela y me puse de cuclillas sobre él con las manos apoyadas por detrás de mí, lo tenía bajo mi control, él no se podía mover, pero yo sí, me sentaba y levantaba sobre su pene deslizándolo tan dentro de mí como era posible y era muy posible porque la penetración era tan profunda que sentía temblar mi cuerpo, me estaba partiendo en dos con ese enorme pene en mi interior, fueron minutos de hacer sentadilla sobre su pene, minutos en los que no paré de gritar y que mis gritos traspasaran no solo las paredes sino la puerta transmitiéndose el sonido de mi placer por todo el pasillo, hasta que no pude más y empecé a correrme salvajemente sobre su pene, empapándole de mi flujo que salía de mi vagina disparada, en ese momento cuando todavía estaba sufriendo aquel maravilloso orgasmo me levanté y con mi mano empecé a buscar mi ano. No sé por qué lo hice pues no me solía gustar que me sodomizaran, no me gustaba y sigue sin gustarme, pero lo busqué y empecé a meterme su pene muy lentamente, poco a poco se iba dilatando mi abertura anal y poco a poco me iba penetrando más profundamente, los gritos esta vez de los dos volvieron aparecer, podía ver como el rictus de su cara cambiaba cada vez que mi cuerpo bajaba y podía sentirle tan dentro de mí que no me podía ni mover, Javier se quería levantar, pero ni podía ni yo le dejaba y al igual que antes empecé a sentir un nuevo y tremendo orgasmo a la ...