1. Yo de cacería en la calle, para terminar follado en casa


    Fecha: 10/11/2022, Categorías: Incesto Autor: jc2020, Fuente: CuentoRelatos

    ... las piernas, hagamos un trato si, tu sigue frotando mi coñito, que yo me encargo de tu verga si, veamos que puede hacer y que tanto resiste. No dejes de acariciarme el coñito si, uy si estoy súper mojada, mira como sacas los dedos de dentro, que rico, anda deja que me siente, me meteré todo esto a la boca, aunque muera en el intento por no quedar atragantada, espera que era broma, déjame disfrutar poco a poco, centímetro a centímetro, oh mira que huevos cuelgan aquí, me los meteré a la boca también, que golosa que soy pensaras, pero es por el tiempo que llevo sin follar sabes, y el consolador se quedó sin pilas hace dos días.
    
    Corre la cortina que nadie vea que estamos aquí, espera que me coloco a cuatro patas si, ahora métela despacio corazón, espera, espera que me corro la braga, te excita verdad que aun la lleve puesta, pues que siga ahí, uhm que, si, si, la clavaste, si cógeme bien las nalgas, eso me gusta, dale, dale, no pares, tenerla en esa posición y metiéndole toda mi verga hasta sus entrañas era muy fuerte, como gemía, como gritaba, como pedía que le diera de cachetadas en el culo, le sujetaba de los hombros y más se lo metía, más se lo introducía, más la penetraba, es que no dejaba nada fuera, era una devoradora de penes la guarrilla de mi tía.
    
    Nos tiramos al suelo, sobre la alfombra que había y se colocó sobre mi verga, sin decir nada, ya estaba poseída por mi verga, se corrió ligeramente la braga y siguió meneándose sobre mi verga, no dejábamos de sudar ...
    ... como unos cerdos, pero a nadie le importaba, seguíamos gozando, yo de su vagina chorreante de fluidos y ella de mi verga erecta y dura como una piedra, la cambie de posición y nos sentamos sobre una silla de madera que tiene en el salón y la senté de una, ella intento decir algo pero era ya muy tarde, aquella silla quedaría impregnada de tanta lujuria, deseo, pasión, corrida y de todo.
    
    Ella sentada en mi verga y mi boca sobre sus tetas, me ponían mucho sus pezones, rosaditos, pequeños, sin bellos y sin haber sido castigados por nadie, me comí esos pechos de lado a lado, mis manos entre sus nalgas cada vez que la levantaba y la sentaba de golpe sobre mi verga y a la vez sobre sus pechos exprimiéndolos y mi boca devorando tremendas tetas, aun me faltaba un poco para terminar y creo que a ella también, no recuerdo haber sentido tanta humedad en alguna mujer, intente que se ponga a cuatro en la silla pero se le dificulto un poco, bueno la silla tampoco era para hacer malabares, pero resistió bien las sentadas.
    
    La cargue y la lleve al sofá, al lugar donde empezó todo, al lugar donde perdimos los formalismos y nos lanzamos a la lujuria, esta vez le saque las bragas, ya estaban muy mojadas y creo que a ella también le comenzaba a fastidiar, me tire sobre ella y para mi verga no fue difícil encontrar el camino, estaba muy húmeda la entrada y eso lo hizo más cómodo, ya dentro de ella y ambos gimiendo como locos, nuestros cuerpos sudados ya a punto de quedar rendidos por tanto sexo, ...