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Mi primo Enrique (Parte III)
Fecha: 14/11/2022, Categorías: Gays Autor: aidan, Fuente: CuentoRelatos
El fin de semana siguiente Enrique y yo fuimos a visitar a sus padres, mis tíos. El viaje es en autobús de línea regular, y el viernes por la tarde nos plantamos en la estación, diez minutos antes de la salida. Había muy pocos pasajeros y la temperatura era ligeramente calurosa. Menos mal que los autobuses llevan aire acondicionado. Entre los que esperábamos había un chico de mi edad, rubio y vestido muy formalmente con traje, corbata y un maletín. Debía ir con algún encargo para el juzgado o una inmobiliaria, qué sé yo. No lo había visto nunca y no le presté ninguna atención. Al contrario que Enrique. Nunca ha demostrado un gran interés por un tío en concreto, por lo que me sorprendió al decirme en voz baja: - ¿Qué te parece? - ¿Éste? A mí nada. ¿Te gusta? - Bastante - ¿Quieres ligártelo? - ¿Puedo? - Inténtalo. Aún nos quedan unos minutos. Vi que el desconocido se metía en los lavabos y di un empujón a Enrique: - Venga, pero no llegues tarde. Cinco minutos después salieron ambos por separado. Cuando Enrique volvió a mi lado: -¿Qué? - Bueno, nos hemos mirado y nos hemos sonreído. - Para empezar ya es algo. ¿Le has visto la polla? - Sí, es maja, pero aún no la tenía dura. Los viajeros iban montando. - ¿Seguimos? - Vale. El tipo subió antes que nosotros y se sentó en la penúltima fila. Nosotros... pues también, al otro lado del pasillo. Era un poco descarado, porque el autobús iba prácticamente vacío. Pero de eso se trataba. ...
... Yo me puse en el asiento de ventanilla y Enrique en el otro. Teníamos una hora y media de trayecto por delante. Improvisé un plan. Llevábamos unos diez minutos de viaje. Enrique dirigía su mirada insistente hacia su vecino. Éste, desconcertado, no sabía dónde fijar la vista y simulaba consultar unos papeles de su maletín. Me incliné hacia Enrique y le besé abiertamente en la boca. Bueno, más bien lo morreé intensivamente, mientras le acariciaba el pecho con una mano por debajo de su polo verde. El tipo del otro lado del pasillo no pudo evitar mirarnos. Claro, para eso lo estaba haciendo yo. Al cabo de unos minutos le eché más cara al asunto y, dejando la boca de mi primo, me abrí la bragueta de los bermudas y me saqué la polla, que ya estaba bastante dura. Sí, lo reconozco, mi tendencia al exhibicionismo es muy fuerte y a veces me impulsa a acciones disparatadas. Me la fui meneando ante el joven ejecutivo y me fijé que su pantalón abultaba sensiblemente. Estaba algo acalorado y se aflojó la corbata, mientras me dirigía una sonrisa disimulada. Incliné la cabeza de Enrique y lo puse a mamármela. En esta posición, su culito quedaba enfrente de nuestro objetivo y el chaval tuvo el detalle de bajarse el pantalón ligeramente hasta mostrarle el principio de su raja, como ofreciéndosela. Con la mejor de mis sonrisas le alargué una mano mientras nos presentaba: - Hola, soy Miguel y él es mi primo Enrique - Encantado, me llamo Raúl. Mientras me alargaba la suya. Encajamos ...