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Madre instruye a su hija
Fecha: 15/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Fatiga2021, Fuente: CuentoRelatos
... rodaban lágrimas, cuando sintió los nudillos de su madre estirando al máximo su esfínter. Ella también pugnaba por meter la suya en el culo de su madre, pero no tenía la fuerza y la pericia suficiente, no lograba meter los nudillos dentro. Además estaba medio histérica por el dolor y placer que su madre le proporcionaba. Ana sintió que su hija no podría meterle el puño entero y se sintió triunfadora, pues su hija comenzó aquel juego tomándola por sorpresa pero ella con su experiencia sería la ganadora. En un movimiento brusco empujo con fuerza y metió su mano completa hasta más arriba de la muñeca en el culito de su hija, comenzando a mover dentro de aquellas entrañas calientes, húmedas y apretadas. Sabrina dio un alarido al sentir su culo abierto y penetrado de forma tan desgarradora, siguió gimiendo, gritando y llorando mientras su madre movía su mano y casi medio antebrazo dentro de sus entrañas. Sentía que su vientre se abultaba en cada embestida. Ya no pudo más, era incapaz de lamer o chupar el coño de Ana, solo atinaba a mover un poco los dedos dentro de su culo. -Ya no puedes más he Sabrina? Tu comenzaste el juego, pero yo tengo mucha más experiencia que tú. -Aay madre ya no puedo más, basta por favor! -Solo queda una cosa, ...
... ponte de rodillas y abre la boca! Sabrina lo hizo y Ana de pie sobre la cama comenzó a orinarle el rostro y la boca, la orina caliente rebotaba con fuerza sobre la cara de la muchacha y se escurría hacia el camisón haciendo que se pegara a la piel trasluciendo unos pechos medianos y turgentes de pezones rosados. La muchacha hacia muchos gestos de desagrado tragando aquella orina caliente, oscura y agria que le quemaba la garganta. Cuando termino, Ana le quito el camisón mojado a su hija, dejando su hermoso cuerpo desnudo. En sus 18 años, era una belleza de muchacha en su esplendor. -Ahora debo secarte – dijo Ana y acto seguido comenzó a lamer las mejillas, luego el cuello, el torso y finalmente aquellos senos tan sabrosos de su hija. -Oh madre, ya no doy más, que más me vas a hacer? -Calla y deja que te sequé. Ana continuo lamiendo hasta dejar el cuerpo de Sabrina completamente seco, luego se bañaron juntas y bajaron a almorzar como si nada hubiera pasado. Pero Ana estaba orgullosa de la lección amatoria que le había dado a su joven hija y Sabrina trataba de disimular el dolor en su culo, pensando que si lo que le había hecho su madre era una muestra, que le esperaría en el colegio católico para señoritas El Santo Camino de Jesús?