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Cómo disfruté al novio de mi hija (4)
Fecha: 19/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: MarianaV42, Fuente: CuentoRelatos
... cumplía... Todo acabaría ese día entre Alex y yo. Caleb había eyaculado por cuarta vez en el día. Yo conseguí arrastrarme fuera de la cama, estaba en la alfombra, tirada, adolorida y orinándome del dolor. Dios, estaba tan sucia y tan degradada. Caleb, con su miembro semierecto, me observaba con las manos en la nuca y orgulloso de lo que acababa de hacer. Fue esa imagen, yo desbordando semen de mi ano, orinándome en el suelo hecha un desastre y Caleb orgulloso sobre la cama lo primero que Alex vio cuando entró al cuarto. Mi esposo me volteó a ver con cierto asco y desconcierto, después su mirada se tornó violenta y agresiva en dirección a Caleb, que por primera vez desde que lo conocí, parecía asustado. Alex, con todos sus problemas de salud, no era competencia para él, pero ahora sabía lo nuestro. Ver a Caleb tan "vulnerable" en ese momento fue lo que me dio fuerzas para pararme e intentar parar a Alex en su burdo intento de correr hacia Caleb. Mi esposo me empujó y caí sentada sobre la cama, mi ano me dolió nuevamente, pero ahora estaba más preocupada por lo que pasaría con mi vida que con mi ano. -¡Siempre has sido una pendeja, puta barata! Me intentó cachetear, pero entonces pude ver cómo la mirada de Alex se tornó en miedo y lo siguiente que veo es a mi esposo cayendo con sus ojos bien abiertos y la mano en el pecho. Supe al instante lo que estaba pasando... y Caleb también. Tardé un segundo en asimilarlo, tiempo suficiente para que Caleb ya ...
... estuviera marcando a emergencias con el celular. Me abalancé sobre mi joven amante y le quité el celular. -No marques -Le dije. -¡Se va a morir, Mariana, no estés mamando! -No marques, amor, por favor. Caleb me ignoró y se fue sobre mi celular. -¡Estoy embarazada! Cuando grité eso, Caleb dejó en paz mi celular y volteó a verme... -Estoy seguro que es tuyo, nadie más me ha tocado en años... Caleb entonces volteó a ver a Alex y después nuevamente a mí. -No marques, si no vamos a tener que... No terminé de hablar cuando Caleb me abrazó con fuerza y me susurró "no escuches". Me tapó los oídos con los brazos y yo hundí mi cara en su pecho. Ambos sabíamos los que estábamos haciendo. Pero tenía dos opciones. La primera, era marcar y que mi hijo creciera mal criado y prepotente como sus hermanos, o quedarme con todo, tener un joven como Caleb, bien intencionado, amable y, aunque un poco machista, buen hombre y manipulable. La respuesta se me vino al instante y supe que lo mejor era dejar a Alex ahí. Me dolió mucho, pero con terapia y casi año y medio, Caleb y yo dejamos atrás eso. Caminamos abrazados hasta el baño, donde Caleb abrió la regadera y me volvió a abrazar. El sonido de las gotas y la media hora que pasaron, aparte de los latidos de Caleb y su presencia me calmaron. Él fue el primero en asomarse y en salir. Cuando lo vimos ahí, supimos lo que habíamos hecho y Caleb claramente estaba afectado. Incluso más que yo. Caminamos a la ducha en ...