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¿Quieres ver cómo se corre mamá, cariño?
Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... quiera. ¿Te follarías a Miguel si se presentase la ocasión? -¡Y dale! No. -¿Y si supieras que nadie se iba a enterar? Y no mientas, carajo, que sabes que lo que hablamos tú y yo no lo sabrá nunca nadie. Esmeralda se iba a sincerar. -Esto que te voy a decir nunca te lo dije. Laura estaba impaciente por saber. -Suéltalo -Sí, me lo follaría, de hecho ya me lo follé. Aquella confesión la cogió poniendo patatas. -¡¿Cuándo?! -La semana pasada. Se estaba haciendo una paja en el cuarto de baño y oí cómo me mentaba. -¿Dijo tu nombre? -No, dijo mamá. -¿Qué dijo exactamente? -Te voy a llenar el coño de leche, mamá. -¿Entraste en el baño y te lo follaste? -No, me fui a mi habitación y lo follé con el pensamiento. La respuesta decepcionó a Laura. -Eso no es follar, cariño, eso es masturbarse. Tienes que darle coño, pobrecito. -Pobrecita yo, joder, pobrecita yo, que paso más hambre que una perra callejera. Laura le entró. -¿Quieres que te quite las ganas? -¡¿Qué?! -¿Qué si quieres que te folle y te quite las ganas? A Esmerada la cogiera desprevenida. -¡¿Es que te gustas las mujeres?! -No, no me gustan las mujeres, me gustas tú, con otra no lo haría. ¿Quieres? -No, yo no juego con fuego. -¿Pero te gustaría? ¿Estuve en tus fantasías? -¡No! -Tú estuviste en las mías. -¿De verdad? -Tan cierto como que estamos hablando. ¿De verdad que a ti nunca te pasé por la cabeza en alguna de tus pajas? -No, ...
... guarrilla, a mí no. -¡Vaya decepción! Esmeralda dejó de mentir. -Podría haber dicho que sí, pero si lo hubiera dicho te ibas a subir a la parra. -No, no lo hubiera hecho. -Te conozco, te hubieras subido. -En cualquier caso prefiero que me hayas dicho la verdad. -La verdad es que sí, estuviste en mis pensamientos. A Laura se le dibujó una sonrisa en los labios. -¿Muchas veces? -Unas cuantas. -¿Reservo una habitación en el Hilton? -¡Ya te subiste a la parra! No reserves nada, ya te dije que una cosa es la fantasía y otra muy distinta la realidad. -La voy a reservar. -Haz lo que quieras. -¿Vendrás? -No creo, pero si la reservas, me lo pensaré. Laura se lanzó sin paracaídas. -¿Un beso de amigas? -Si es solo un beso... Laura fue a su lado. Se dieron un beso, pero no fue de amigas, se dieron un beso con lengua, largó, muy largo, aunque cuando Laura le echó la mano al coño, le dijo Esmeralda: -Volvamos a la sala que te veo muy acelerada. Miguel, el hijo de Esmeralda, un joven de 19 años, de ojos negros, alto, moreno y con un cuerpo bien musculado, que se hacía más pajas que un mono espiando a su madre cuando se duchaba, cuando iba a mear, cuando iba a cagar, cuando de día o de noche la sentía a gemir al masturbarse, estaba en un rincón de la biblioteca y había escuchado todo lo que habían dicho. Dos días después estaba Miguel sentado en un sofá y enfrente de él en otro sofá estaba sentada su madre. Esmeralda, que ...