1. ¿Quieres ver cómo se corre mamá, cariño?


    Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... corriente para que no se sintiera mal.
    
    -Eso es mentira. Esta noche voy a tu habitación. ¿O follamos antes de que venga el viejo?
    
    Esmeralda deseó que la tragase la tierra y al mismo tiempo se puso más cachonda. Le preguntó:
    
    -¡¿Estás bebido, Miguel?!
    
    -Lo que estoy es salido cómo un perro, y si no es ahora te follaré con tu marido al lado.
    
    Esmeralda le abrió la puerta de su habitación al decirle:
    
    -Se despierta tu padre y en esta casa se arma la de Dios.
    
    -No va a despertar, y no es mi padre.
    
    Esmeralda quiso meterle el miedo en el cuerpo con una mentira.
    
    -No vengas que chillo y despierto a tu padre.
    
    Miguel no la creyó.
    
    -No vas a chillar. El morbo de follar con tu hijo al lado de tu marido te lo impedirá.
    
    Esmeralda en un flash recordó en cómo empezara la conversación, y le dijo:
    
    -Esa cica que dijiste conocer no existe, ¿verdad, Miguel?
    
    -No.
    
    -Y seguro que sabes hacer gozar a una mujer.
    
    -Dicen que follo cómo los ángeles.
    
    -¡Puñetero liante! Me voy para cama por no cruzarte la cara.
    
    Miguel siguió haciendo sangre.
    
    -Cruza, mamá, cruza, a lo mejor así te calientas.
    
    -¡Crie un sinvergüenza!
    
    Esmeralda cogió los zapatos y con ellos en la mano se fue para su habitación, allí cerró la puerta, se quitó el vestido y quedo cubierta con una lencería negra. Le picó la nuca. Cuando eso pasaba era porque presentía que la estaban mirando, se dio la vuelta y vio la puerta entreabierta. Su hijo la había visto en ropa interior, lejos de ...
    ... enfadarse, sonrió y le dio a la cabeza, después se quitó la lencería, se puso un tanga y un picardías de seda y se metió en la cama sin saber que su hijo se la estaba meneando en el pasillo.
    
    Una hora más tarde llegó su marido. Esmeralda estaba leyendo un libro con la lámpara de pie de su lado encendida, le preguntó:
    
    -¿Estás muy cansado?
    
    El viejo no tenía ganas de fiesta.
    
    -Muerto, vengo muerto.
    
    Al ver que se ponía el antifaz negro y tomaba dos pastillas para dormir supo que esa noche no la iba a follar. Esmeralda no pudo esperar por su hijo, se puso boca abajo, metió una mano dentro del tanga y dos dedos dentro del coño, e imaginando primero que sus dedos eran los dedos de su amiga Laura y después que eran la polla de su hijastro, se masturbó hasta que se corrió cómo una cerda. Después cogió el libro que había dejado sobre la mesita de noche, y se puso a leer.
    
    Unos diez minutos después de correrse su madre, Miguel asomó la cabeza en la habitación. Vio a su padrastro durmiendo y dándole la espalda a Esmeralda que a su vez se la daba a su marido. Su padrastro estaba destapado sobre la cama y su madre medio tapada con una sábana. Subió a la cama y se puso entre los dos. La pierna derecha de su madre estaba sobre la izquierda. Vio su culo redondo y el tanga negro mojado y metido en la raja de su coño. Se lo olió, al estar corrido olía fuerte, cómo a rancio. Muy, muy despacito, lamió y besó varias veces la nalga derecha. Esmeralda dejó de leer el libro, lo tiró al piso ...
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