1. Viagra fem a mi mamá (2-2)


    Fecha: 27/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... desesperación y extrema crueldad. Quizá ella no lo sabía, pero yo no podía soportarlo un segundo más, aunque no se lo dije. En cambio resistí, incapaz de quitarle su chupete de los labios mientras lo recorría por todo lo largo, morado ya, a punto de explotar o caérseme a pedazos.
    
    Por fin se lo sacó de la boca, se colocó encima de mí y con una sonrisa de oreja a oreja se dejó clavar nuevamente sentada en mis piernas y encastrada por mi pobre y sensible polla.
    
    Era terrible, pero mi madre lo gozaba como nunca, estaba delirando, alegre y extasiada. Me miraba fijamente, con una sincera sonrisa, lo estaba tomando muy bien. O había perdido la cordura o ya nada le importaba. Parecía como si estuviésemos jugando tan solo, como aquellos tiempos en los que peleábamos en la cama haciéndonos cosquillas el uno al otro. Solo que ahora lo que hacíamos era el amor, placer pecaminoso. Incesto.
    
    De alguna forma había logrado tomar mi trampa y estampármela en la cara, o en mi pene, una y otra vez en cada dolorosa sentada, cabalgándome como su juguete, como otro más del cual escribir una reseña, sin importarle lo que yo sintiese, sin importarle nada más que su propio placer. Un placer que no cesaba, potenciado por los activos recorriendo sus venas, sensibilizando hasta sus más íntimas partes, haciéndola perder la cordura, masturbándose con migo, con su propio hijo, como si fuese un artículo más de aquella caja, empalmándose con mi desamparado pene cruelmente, una y otra vez a punta de ...
    ... sentones, penetrándose profundamente sin ficción alguna por todas esas torrenciales secreciones que habían empapado nuestros cuerpos, produciendo un excitante chapuceo en nuestros sexos.
    
    Y me miraba, y me sonreía. Se divertía como infante montada en un juego mecánico, nada le importaba, ni le preocupaba, no había remordimiento en su mirada, solo placer, lujuria y ferocidad, hambre de más, de hacerse venir una y otra vez. Persiguiendo con desesperación que mi pene llegara a su punto de placer dentro de ella, acomodándolo dentro de su escurridiza cavidad para complacerse en donde más le gustaba, meneando las caderas, estampándome sus nalgas, aferrada a mi pecho con ambas manos y sacudiéndome la polla dentro de ella. Y esa maldita sonrisa en su rostro, diablos como lo estaba disfrutando.
    
    Se divertía con mi sufrimiento, con mi hinchado y sobreestimulado pene dentro de ella, aumentando el ritmo de su infame baile caribeño sobre mi tranca, regocijada por toda la mezcla de emociones naturales y artificiales dentro de su cuerpo hasta que finalmente y por última vez, se dejaba venir sobre mí, exprimiendo de su vagina hasta el último rocío de aquel liquido femenino escurriendo de ella al sacarme mi pene, aliviando mi sufrir, y consolándolo con las tibias gotas blanquecinas de su más íntimo placer al caer sobre él, cubriéndolo con su perfumada escancia natural, mientras me gemía sensual y profundamente mente, totalmente satisfecha, como agradeciéndome por aquella estúpida e infantil ...