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Una mujer insatisfecha
Fecha: 29/11/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Juanjo y Lucila, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Hugo, tengo 44 años y trabajo en una multinacional de la energía fotovoltaica. Los viernes por la tarde y sábados doy compañía y lo que quieran a señoras que están o se encuentran solas. Mi contacto no está en los anuncios que hay en la red, solo lo tienen unas pocas personas y funciono por el boca a boca. Hace unas semanas me llamó una señora de cincuenta y tantos años, casada y que necesitaba sentirse viva sexualmente. Se la notaba muy nerviosa, era la primera vez que recurría a esto, y no tenía claro que fuera capaz de dar el paso. Traté de tranquilizarla diciéndole que su situación es muy común y que hay muchas señoras que recurren a este servicio y muchas repiten. Antes de dar el paso, quería conocerme, ver como soy físicamente y que le explicara como son los encuentros. Quedamos la tarde de ese viernes en una cafetería en un barrio alejado del suyo. Era una mujer de mediana altura, atractiva y con un cuerpo corriente, vestida elegantemente, pechos grandes y caderas anchas. Me dijo que se llamaba Alicia, estaba casada y tenía 3 hijas. Su marido tenía 61 años y solo tenían relaciones sexuales una vez al mes. Después de 32 años de casada, la pasión no existía y la relación era de rutina total. Él la hacía un tocamiento rápido y rápidamente pasaba a la penetración. Se corría rápido y ya está, hasta el mes siguiente. Ella se sentía mal como si su marido la utilizara solo para satisfacerse él y necesitaba sentirse viva, deseada ...
... y que de verdad la hicieran disfrutar del sexo. Nunca había estado con otro hombre y por eso le costó mucho dar el paso de llamarme. Le expliqué que yo solía quedar en mi domicilio o en un hotel. Trataba a la mujer de forma delicada, sin prisas y solo hacia lo que ella quería. A medida que la conversación avanzaba se iba tranquilizando, pero no se atrevió a dar el paso siguiente. Nos despedimos sin quedar para una segunda vez, pero se fue más tranquila y relajada. Unas semanas después me volvió a llamar, un poco nerviosa, pero decidida. Tenía reservada una habitación en un hotel. Quedamos directamente en la habitación, para no tener que entrar juntos. Llegué un rato después que ella y allí estaba esperando, muy nerviosa. Teníamos 3 horas, su marido se había ido al futbol con un amigo y después del partido se solían tomar una copa antes de volver a casa. Yo me había preparado como siempre, recién duchado, bien vestido y 45 min antes de la cita me tomé una pastilla, levitra de 10 mg, para estar a la altura. Siempre procuro actuar para rebajar la tensión porque muchas mujeres es la primera vez que tienen un encuentro y al principio lo pasan mal. Le cojo la mano y me la acerco con suavidad, la abrazo, la beso, al principio en la mejilla y poco a poco me voy acercando a su boca. Me recreo en la comisura de sus labios y paso a besarla el cuello. Ella empieza a jadear suavemente y poco a poco se va entregando. Bajo la mano y le toco el culo por ...