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Mi primo y su mujer
Fecha: 30/11/2022, Categorías: Incesto Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
La razón por la que no me enoje al ver a Luis, llenándole la cara de semen a mi primita Diana, fue porque mientras él cogía con ella, mi primo Enrique, su esposa y yo, disfrutábamos de une excelente trío. Todo empezó cuando estábamos ebrios un día antes de la boda de mis tíos, yo no podía dormir, así que bajé a la sala a beber un vaso con agua o jugo, ahí en la sala estaba Felicia, la esposa de Enrique, la describiré un poco, ella tiene 38 años, es delgada, aunque muy pechugona, lleva más de 10 años casada con Enrique, quien tiene 40 años, es el mayor de los hijos de mi tío y siempre fue muy cachondo. Recuerdo en mi adolescencia que jugábamos botella y me besaba con él, eso a veces en familias es muy normal, conforme los años pasaron esos recuerdos quedaron en locuras de niños así que no me traumó ni nada, solo admito, que mi primo es un hombre muy varonil, mide 1,95, es muy guapo, un cuerpo muy bien, un macho alfa en conclusiones. Volviendo al tema, miré a Felicia, quien solo traía su bata de dormir, una muy corta que dejaba ver sus bellas piernas color canela, yo me senté con ella y comenzamos a charlar sobre la boda de los tíos, en eso estábamos cuando fuimos sorprendidas por Enrique. E: ¡Que hacen, cochinas!!! F: Ay, ¡mira a tu primo!! L: ¿Porque somos cochinas? E: Solas, en bata y a oscuras, cuéntaselo a quien más confianza le tengas, ¡jajá! L: jajá, te pasa primo, que acaso quieres que me acueste con ella, ¡jajá! F: No digas eso, ¡te ...
... confieso que el gañan de tu primo quiere que hagamos un trío! Esa confesión me dejó helada, de hecho, me excitó un poco, imaginarlos con otro hombre y otra mujer, ¡uf! Enrique sacó una botella de coñac y nos sirvió un caballito, los tres brindamos por los tríos, ¡jajá! Pero yo aún estaba desconcertada. Tomé otro vaso más de coñac y me dirigía a mi cama, justo en medio de las escaleras, Felicia me alcanzo y me dijo: F: ¿Me regalas unos minutos? L. Claro, aun no tengo sueño! F: Ven, ¡vamos a mi recámara! L: ¡Ok! Yo, quien presumía tener un instinto sexual enrome, como cordera seguía a Felicia, ya en su recámara. L: ¿Que pasa prima? F: ¡No se cómo empezar! L: Pues así, ¡suéltalo! F: Ok, sabes, ¡quiero que tú hagas un trio con nosotros!! L: ¿Qué??? F: Así, literalmente, queremos que cojas con nosotros dos. Esas palabras me dejaron enmudecida, no sabía qué hacer, quería salir corriendo del cuarto, pero también una excitación norme recorría mis venas y solo opte por continuar oyendo a Felicia. F: Queremos experimentar en eso, pero no encontrábamos con quien, hasta que tu o ustedes llegaron. L: ¿Así? ¿Y que tiene eso de importante? F: Que siempre has sido la fantasía de mi marido, ¡a veces cuando tenemos sexo le permito me diga tu nombre! Esa confesión me dejo anonadada y muy caliente, en eso en la puerta estaba parado Enrique: E: ¡Entonces primita, que dices, te animas? L: ¡Dios, no sé, somos familia! F: ¿Qué mejor que la ...