1. El abuelo (Parte 7)


    Fecha: 07/12/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... tienes un trabajo, encargarte de mis asuntos, ya no quiero a nadie más, bienes, alquileres, acciones y cuentas bancarias. Ha de ser así. ¿O acaso no vamos en serio?
    
    — Sí, claro que vamos en serio. Después de cinco años ya sé que tú vas en serio y yo también, y no me importa nada más que tú: más que tú, nada; y nada más que tú. Tú eres religioso y cuando no puedas te llevaré a tus asuntos religiosos, y haremos todo lo necesario para ser felices los dos juntos; cuando tú mueras —y que sea lo más tarde posible—, cumpliré con tus compromisos en tus fundaciones, hermandades y asociaciones civiles y religiosas. Sé que si me elegiste fue porque nada de todo esto me hace ascos, sino que es la presencia en este mundo de lo que queda después de nosotros, caso contrario, nuestra vida carecería de sentido.
    
    — Hoy más que nunca, Juan Pablo, sé que me has comprendido, por eso, porque estaba en lo cierto te amé, te amo y te amaré después de mi muerte.
    
    — Pues no hablemos de la muerte porque nuestra vida comienza ahora, es ahora, a partir de este momento cuando hemos de aprovecharla, ya no nos queda tiempo para prorrogar nuestro amor. Cuando lo desees, cuando estés en lo cierto, nos casamos. Yo te quiero, Ansel, con toda mi alma, te quiero a ti y ahora, y a partir de este momento, siempre que sea posible, presentémonos ante todos como familia, quiero ser tu esposo y quiero que seas mi esposo.
    
    — Si no te parece mal y lo ves factible, nos casamos en los días entre Navidad y Año ...
    ... nuevo.
    
    Me abalancé a su cuello y lo llené de besos.
    
    — Juan Pablo, pídeme lo que quieras, dime lo que deseas para estas vacaciones.
    
    — Quiero ir a un sitio lleno de gente y estar a solas contigo.
    
    — Eso…, ¿no es como una contradicción?, —repuso Anselmo.
    
    — No, Ansel, eso es un crucero por el Caribe, —concreté.
    
    — Y luego quince días a Grecia y sus islas, así cumplimos los dos deseos.
    
    — Me parece adecuado.
    
    De nuevo me abalancé a su cuello y comencé a abrir su camisa, sacando los botones por sus ojales, acaricié sus poderosos y duros pezones, acaricié su pecho, abrí del todo la camisa y me puse a besar su pecho, lamer su abdomen, volver a su pecho para chupar sus pezones. Anselmo se dejó hacer y comencé a abrirle su ancho cinturón. Saqué su pantalón para lo que levantó su trasero con un increíble esfuerzo que le noté su polla muy erecta, como la de un muchacho envuelto en pasión y deseo sexual, le saqué el bóxer y, en efecto, su erección era mayor que nunca o así me lo parecía.
    
    Metí su polla en mi boca, la chupé tantas veces, sobre todo excitando el anillo, para hacerlo más lento y en cuanto pasé mi lengua por la flecha del frenillo, inició su orgasmo y eyaculó su potente fuerza sexual en mi boca con abundante esperma. Tragué todo y limpié con la lengua su polla, hasta el recodo más escondido.
    
    — ¡Cómo me haces deleitar, Juan Pablo! Me devuelves la vida que perdí en mi juventud, —dijo Anselmo.
    
    — Ansel, no me debes nada, has llenado mi vida desde la ...