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Mi puto compañero de cuarto
Fecha: 12/12/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Pablo, tengo 18 años y cuatro meses. Soy gay y vicioso del sexo, me gusta el pornogay, tengo una polla decente de 17 cm., me gusta usarla para el placer y me alegro más si es con alguien. Voy a gimnasio cuatro días a la semana, tengo buen cuerpo y una estatura de 1.71 m. Como soy de un pueblo a 90 km de la ciudad, para estudiar en la universidad he alquilado junto con mi amigo de toda la vida una habitación. Mi amigo es Antonio, un chico guapo, discreto, delgado de naturaleza y muy silencioso, justo lo mejor para que dos personas nos apliquemos a nuestro estudio y así estamos bien. Nuestros padres son también amigos y se han puesto de acuerdo para pagar el alquiler. Antonio, mi compañero de cuarto, como dicen todos, es de esos amigos que no se buscan, como si hubiéramos nacido amigos, lo fuimos en la infancia, en el colegio y en todo. Incluso él sabe que soy gay, pero nunca hemos tenido nada íntimo entre nosotros ni nunca he estado con otros chicos frente a él ni con él. Mi compañero Antonio y yo estudiamos diferentes carreras, motivo por el cual unas veces él está en clase y yo en casa. Un día que sabía que no estaría Antonio, pedí a un amigo, Fernando, con quien me había juntado algunas veces en su casa, que viniera a mi habitación porque sabía que Antonio no estaría. Fernando es amigo de la universidad, se llama Fernando León, es más simpático que guapo, tiene un cuerpo regular y una polla enorme, como de unos 20 cm., nos conocimos en un pub gay de la ciudad, ...
... intercambiamos números de teléfono y me invitaba a su casa para tener sexo. La verdad es que me gusta tener esa polla metida en mi culo. Resultó que sus abuelos viven en mi pueblo y él va a verlos y esto hizo que nuestra amistad se incrementara relativamente, porque dijo que tenía un novio que no estudiaba en la universidad y vivía en su pueblo trabajando en las tierras de su padre: — Yo aguanto como puedo y cuando no puedo le doy al manubrio, —decía en su inocencia. Esta vez me decidí a invitarlo a mi cuarto porque quería que me follara sin prisas ya que siempre tiene prisa cuando lo hacemos en su casa donde vive más gente. Varias veces lo hicimos y mi compañero Antonio no descubrió nada. Y es que disimuladamente le pregunto cuántas clases tiene y sus horas, solo para encontrar la oportunidad de follar con Fernando sin molestarlo y sin que me moleste. Una vez, Fernando y yo estábamos bien atrapados por la lascivia y estando ferozmente follando en la cama, se abrió de repente la puerta. Era el momento en que me encontraba abrazado a Fernando, desnudos los dos, él sentado sobre la cama y yo sentado sobre su pubis y las piernas abrazando su cintura, los pies a la espalda y mis brazos rodeando su cuello. Su polla la tenía metida en mi culo para que entrara profundamente. Ya había pasado el momento del dolor y todo era puro placer, me sentía lleno con la polla negruzca de Fernando dentro de mi culo y besándonos abrazados a punto de entrar en el clímax que nos llevaría al ...