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El confinamiento
Fecha: 18/12/2022, Categorías: Gays Autor: Alberto 2626, Fuente: CuentoRelatos
... Sven. Javi inclinó ligeramente la cabeza hacia atrás, apoyándola en uno de mis hombros cariñosamente mientras mi polla, completamente dura hasta doler, se restregaba entre sus nalgas, con lo que empezó a gemir suavemente mientras las piernas de Sven, que continuaban hacia arriba, empezaban a temblar, por lo que Javi le permitió bajarlas y, saliéndose de él, le espetó: -¡A cuatro! Así Sven pudo tener un breve respiro justo antes de volver a recibir a Javi que, esta vez, entró de un golpe para, inmediatamente después, empezar a embestir más fuertemente que hasta el momento a Sven, el cual, por fin dejó de disimular y empezó a disfrutarlo gimiendo sin complejos, así que quise compensarlo colocándome a su lado y empezando a acariciar su tensa espalda para que se relajara, pero él se incorporó rápidamente y se abrazó fuertemente a mí, por lo que me puse frente a él y le devolví el abrazo, dejándolo encerrado entre Javi y yo. Seguidamente, empecé a masturbarlo y él clavó su boca en uno de mis hombros, respirando acalorado por la boca entre aspavientos con cada golpe de caderas de Javi que hacía chasquear su culo. Así continuamos hasta que, poco después, levanté la mirada y vi cómo Javi cerraba los ojos, se inclinaba ligeramente hacia atrás y, con una gran sonrisa en su cara, daba un fuerte gemido y se corría en el interior de Sven casi a la vez que mi chico vaciaba sus huevos en mis manos, salpicando con varios trallazos de leche mi polla y su propio ...
... pecho. Finalmente, después de unos segundos de recuperación, Javi se salió de Sven y se quitó el preservativo, dejándome ver cómo la hinchada y enrojecida polla que había hecho gozar y sufrir a partes iguales el poco experimentado culo de mi chico, terminaba de expulsar las últimas gotas de semen mientras Sven caía rendido en la cama y suspiraba aliviado, momento en el que Javi le preguntaba atento como siempre: -¿Estás bien Sven? Pero él simplemente se limitó a resoplar y levantar el dedo pulgar de la mano mientras se terminaba de recuperar para, unos minutos después, levantarse e irse a la ducha, dejándonos a Javi y a mí solos en la cama, guiñándome un ojo disimuladamente desde la puerta de la habitación sin que Javi se diera cuenta. Seguidamente me tumbé junto a Javi relajadamente en la cama y me abracé a él, preguntándole en voz baja: -¿Te lo has pasado bien? Refiriéndome no solo al sexo sino al día en general, a lo que él me contestó sinceramente: -Muy bien, me alegro mucho de que estés aquí. Dicho esto, nos quedamos mirándonos a los ojos mutuamente e, irresistiblemente, comenzamos a besarnos de nuevo. Con toda tranquilidad empezamos también a acariciarnos y Javi agarró suavemente mi polla, que no tardó en reaccionar al magreo, por lo que aproveché para preguntarle: -¿Te gusta? Él sonrió y, casi susurrando tímidamente me sorprendió contestándome: -Alberto… Házmelo Yo le volví a preguntar: -¿Estás seguro? Y Javi asintió suavemente con la ...