1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (10)


    Fecha: 23/12/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... miembro viril. La mujer se sentía agitada, su respiración era acelerada y su pecho y subía y bajaba abruptamente. No se lo podía creer, ¡su tía le estaba mirando el pene!
    
    Intentó aparentar que no la había pillado, pero daba igual, porque lo peor era otra cosa. Debido al arrumaco reciente con Carmen, su pene comenzaba a atisbarse como un pequeño bulto y ahí era donde su tía tenía fijada la mirada.
    
    Carmen pensaba que solo había sido un vistazo fugaz y que en el abrigo del hogar nadie se había enterado de cómo le miraba la entrepierna a Sergio, pero no es así. Lo que la descolocó fue el bulto que comenzaba a emerger saludándola, viéndose a la perfección con la luz de las lámparas.
    
    Querría contenerse, pero eso ya le es imposible. Algo apareció en su vientre, una bola que le subía por la garganta deshaciendo nudos y al final, le obliga a abrir la boca para expulsar lo siguiente.
    
    —Qué curioso...
    
    —No, no, esto… —habló rápido Sergio tratando de cortar a Carmen que ahora se tapaba la boca evitando que la sonrisa le cubriera todo el rostro— No, a ver…
    
    —¿Qué reís sin mí? —escucharon como Mari venía desde la cocina.
    
    —No nada, tu hijo, que le encanta estar con nosotras. —el joven sintió sin ningún tipo de dudas que esa mirada ya no era normal.
    
    —No estás nada mal aquí ¿eh, cariño? —Mari había llegado hasta donde ellos.
    
    Su corazón se le salía del pecho, su empalme había sido visto por su tía y además durante varios segundos. Pensó qué pasaría si estuvieran ...
    ... solos, si no estuviera su madre, si Sol no cortase la tensión… lo sabía con certeza, se lanzaría a por ella pasara lo que pasara… “A tomar por culo la moralidad”.
    
    Sin embargo, no era el momento, le quedaban varios días, tenía todavía otra vida para gastar, lo sentía. Aun así, la mirada de Carmen era demasiado intensa y no le dejaba respirar. Su rostro bello como siempre, aunaba una mezcla de embriaguez y lujuria de la cual no podía escapar, era un momento soñado, pero con su madre allí… ni hablar.
    
    —Creo que es hora de ir a cama —comentó su madre al ver que nadie hablaba— además, Sergio, no son horas que estés levantado.
    
    Esa broma hizo que la tensión del joven se desvaneciera, logrando que cierta parte de la sangre de su cuerpo dejara de fluir a los bajos. Sonrió de manera lamentable, incluso sintiendo como el labio le temblaba, a su tía en cambio no le temblaba nada.
    
    —¿Te ayudo, mamá? Esas escaleras no las conoces y no te veo del todo bien.
    
    —No, mejor… bueno, mejor sí —acabó diciendo Mari sabiendo que no estaba para muchos paseos— estoy un poco… bastante borracha.
    
    El alcohol había hecho mella en ella y su mirada, estaba un poco perdida. Por lo que Sergio actuando como un caballero, la sujetó de la cintura andando junto a ella mientras su madre le rodeaba el cuello con su brazo.
    
    Los tacones de ambas retumbaron con fuerza en la madera al tiempo que subían. Era evidente que Mari no podía subir sola, aquel último abrazo con ese… beso, le había hecho que todo su ...
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