1. Mi profesora, mi compañero y yo


    Fecha: 25/12/2022, Categorías: Bisexuales Autor: OscarM20, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Óscar, tengo 20 y lo aquí contaré pasó hace 2. Por aquel entonces ya estábamos casi fuera de la prepa y mi actitud hacia las mujeres y mis compañeros había cambiado. Todo gracias a Sasha, la profesora de química que nos daba clase. Ella era demasiado perfecta para ser educadora. Piel blanca como la leche, cabello negro y corto que no le caía más allá de las mejillas. Un perfecto cuerpo de pera con caderas anchas y piernas hermosas, un culo tan perfecto que era imposible no verlo durante clase, sus tetas eran pequeñas en comparación a semejantes nalgas, pero se veían prominentes y preciosas bajo la ropa formal con la que nos impartía.
    
    Esta mujer tuvo que hablar conmigo después de que un compañero me acusara de bullying. En el momento supe exactamente quién me había delatado, pero ella no me dijo el nombre. Me gustaba hacer menos a los demás y ella me hizo darme cuenta de ello y del mal que hacía. Digo esto rápido, pero fueron casi dos semanas de quedarme a hablar con ella después de clases. Era tan cálida, tan gentil y amable que no pude hacer más que agradecerle. Por aquel entonces tenía muchos problemas en casa y mis amistades eran muy negativas en muchos aspectos, pero simplemente estaba acostumbrado. Sasha me ayudó a sobrellevar un poco todo eso y me enamoré de ella hasta tal punto en el que me decidí a confesarme.
    
    Así fue como di con la dirección de su casa y fui hasta allá. Hacía frío todavía y yo estaba congelándome. Todo el camino desde mi casa hasta la ...
    ... suya fui temblando, pero sabía que si dejaba pasar este impulso que me dio de pronto, nunca le diría. Así fue como llegué a su puerta y por más que intenté armarme de valor no pude hacer nada. No toqué a la puerta ni nada, caminé llorando desde su jardín hasta la banqueta y me alejé caminando... hasta que, ya un poco lejos, vi cómo su ropa interior colgaba de un tendedero en su patio y me dije a mi mismo que las necesitaba. No me malentiendan, no soy mucho de masturbarme, pero en ese momento me pareció irresistible. Me arriesgué a ser descubierto y salté por la puerta al costado de su casa y entré en su patio.
    
    Caminé por el césped para hacer el menor ruido posible hasta llegar a una tanga hermosa de color roja y después tomé una pieza de lencería con encaje. "Maldita puta", pensé al imaginarla vistiendo esto para un hombre. Me decidí a salir, pero gemidos de la ventana me convencieron de no hacerlo. Estaba gimiendo de placer, lo supe al instante. Comencé a llorar una vez más al escuchar cómo gozaba de lo que cualquier tipo le estuviera haciendo.
    
    Me obligué a asomarme, quería verla, aunque sea un poco, en ese estado que nunca vería en la escuela. La cortina dejaba un buen espacio para ver y cuando me asomé la sangre comenzó a hervirme. Ahí estaba, frente a ella y completamente desnudo, Caleb. Un perdedor total. Su abdomen relleno de grasa y la piel morena clara, una primera imagen que me hizo apretar el puño al ver cómo agarraba con una mano el cabello de Sasha y oprimía ...
«123»