1. Me enamoré de un hombre en Madrid (IV)


    Fecha: 05/01/2023, Categorías: Gays Autor: ceco, Fuente: CuentoRelatos

    Con Iker nos habíamos ido a Ibiza como dos amigos que se follaban entre ellos y volvíamos siendo pareja. Mantuvimos nuestra relación entre nosotros y poco a poco fuimos contándole a mis compañeros de posgrado y círculo cercano, a los colegas de Iker y sus cercanos y a nuestro círculo de amistad en común que habíamos hecho en el tiempo en que llevábamos en Madrid. Al único que no le había contado era a mi padre, pero él se encontraba en otro país, por lo que no me apresuraba a contarle (además no sabía cómo, ya que él sabía que yo era hetero y era bueno para follar con chicas).
    
    Teníamos una relación puertas afuera. Cada uno continuó viviendo en su piso pero, como vivíamos en el mismo edificio, era como si viviésemos juntos. Él y su hijo se lo pasaban en su piso y yo en el de ellos, solo cuando teníamos alguna discusión o diferencia, existían los pisos diferentes.
    
    Un día llegué de hacer las compras con Iñaki e Iker había llegado del trabajo y se encontraba un poco apesadumbrado, algo que disimuló al ver llegar a su hijo, con el que comenzó a jugar. Cuando le pregunté que sucedía, me explicó que estaba complicado de dinero y que apenas le alcanzaba para pagar la renta del piso, a lo que le prepuse que se viniera él y su hijo a vivir conmigo. Ese mismo fin de mes se mudó y comenzamos a vivir como una familia los tres.
    
    La vida de los tres transcurría sin sobresaltos. Instalamos en la habitación de invitado a Iñaki e Iker se instaló en la mía (como correspondía por ser ...
    ... mi pareja). Era una casa de hombres, donde acostumbrábamos a andar desnudos con Iker. Muchas veces nos sentábamos a comer sin pieza de ropa alguna o comíamos en la cama donde pasábamos largos ratos en ella. Iñaki se acostumbraba a dormir entre nosotros, por lo que a medianoche lo debíamos llevar a su cuna en su cuarto.
    
    Nuestra actividad sexual era bastante buena, follábamos casi todos los días. Éramos bastante versátiles, tanto yo como él cumpliríamos en momentos el rol de activo y pasivo respectivamente. Nuestros gustos también nos los fuimos conociendo. A Iker le fascinaba lamer mi ano, había algo en ello que le encantaba y bueno, a mi igual me era placentero sentir su lengua escarbando por mi hoyito, dejándolo todo ensalivado y listo para ser ensartado por esa vestía deliciosa y jugosa que guardaba mi amorcito entre sus piernas. Lo que era yo, siempre me gustó mucho su polla por lo que mi mayor placer era tener esa pija en mi boca, que apenas me cabía por lo gorda que era y pues así me la metía en la boca y la chupaba hasta sentir sus chorros calientes de su leche deliciosa en mi garganta.
    
    Junto con lo anterior, a mí me gustaba cabalgar en la pichula de Iker, que era más gorda que la mía. Cabalgaba en ella gimiendo como una perra de placer, sentir esa pija jugar con mi próstata, sintiendo ese cosquilleo cada vez que esta era rozada por el miembro jugoso y viril de mi enamorado. En cuanto a Iker, le era casi adictivo el ser clavado en cuatro, cual animal folla a otro ...
«12»