1. Mi vecina, doña Cata


    Fecha: 09/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Danino, Fuente: CuentoRelatos

    Junto a nuestra casa, vive una señora, viuda de hace años. Doña Cata tendrá aproximadamente de unos 45 a 50 años. Es una señora delgada, pero tiene un par de tetas firmes y un culo atractivo que hace un tiempo es motivo de mis más entusiastas masturbaciones. Tiene una relativa amistad con mi madre, ya que son de más o menos la misma edad.
    
    Su casa, tiene al frente un pequeño y florido jardín, al que cuida con dedicación habitual. Días atrás, al llegar de la universidad, noté el olvido de la llave de mi casa y como mis padres llegan bastante más tarde, no me quedó otra posibilidad que ir de mi vecina.
    
    Estaba plantando unos plantines y le expliqué el inconveniente.
    
    -No hay problema, te quedas en casa hasta que vengan más tarde tus padres -me contestó- ya termino aquí y vamos dentro.
    
    Estaba arrodillada en el piso y colocando plantines en los pozos de la tierra. Tenía una blusa escotada, que mostraba el nacimiento de sus hermosos pechos. Mi vista fue directamente a ellos y estaba absorto con tan bello espectáculo. La falda amplia, al estar inclinada por su tarea, dejaba parte de sus piernas ante mis ojos aviesos.
    
    -Ya terminé -dijo. Y cuando levantó la vista, se dio cuenta de mi mirada a sus pechos. No dijo nada y pasamos al interior.
    
    -No quería molestarla, doña Cata -me disculpé.
    
    -No es molestia, y no me digas doña, que me hace sentir vieja -dijo sonriendo.- Me voy a cambiar y tomaremos un café.
    
    Se dirigió al baño para arreglarse y me quedé en el comedor ...
    ... diario, mirando las fotos enmarcadas en la pared.
    
    -Enciende la cafetera, para que se vaya calentando el café -me pidió desde el baño- Me doy una ducha, me pongo algo y estoy contigo.
    
    Hice lo que me decía y me senté a esperarla en una silla junto a la amplia mesa del comedor.
    
    Cuando salió del dormitorio, con una bata cubriéndola, sirvió el café en los pocillos acompañados por unas masitas secas.
    
    -¿Cómo van tus cosas? ¿Tienes novia? -preguntó.
    
    -En los estudios, muy bien -le contesté- pero con las chicas, no tan bien.
    
    -Es muy raro -y agregó:- Un chico lindo como tú, debe tener muchas oportunidades y experiencias.
    
    -¿Muchas oportunidades? No me haga reír -y bajando la vista, confesé avergonzado- Todavía soy virgen.
    
    No dijo nada y levantando los pocillos, los llevó a la mesada para lavarlos. Yo tratando de ayudar y con la excusa de acercarle el plato de las masas, me aproximé a sus espaldas a la mesada. Estaba próximo a su cuerpo y el perfume de su cuerpo recién bañado, me excitaba. Me miró por sobre su hombro y dijo:
    
    -¿Es por eso que mirabas mis pechos al estar en el jardín? -y me miraba cómplice a los ojos.
    
    -Es que son muy atractivos -murmuré avergonzado- por eso los espiaba.
    
    -De verdad ¿te parecen muy atractivos? preguntó- ¿Quieres verlos?
    
    -Me encantaría exclamé entusiasmado.
    
    -Pero no se te ocurra contarles a tus padres -me advirtió.- quedará entre tú y yo.
    
    Abrió su bata y pude ver los pechos más hermosos que jamás había visto.
    
    -Son ...
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