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La historia de Ángel, solo era un muchacho (49/59)
Fecha: 09/01/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... de la fragancia que salía de su agujero, lo lamí y chupé hasta que me permitió meterle los dedos, Oriol aplastaba la cara sobre mi verga y el pubis, sollozando por el placer que le daba mi lengua y mis dedos abriéndole y comiéndole su rico culito hasta que me lo pidió entre lloriqueos y la voz ahogada. -Fóllame Ángel, para ya por favor, me muero por tener tu verga en el culo. -le solté las nalgas y rápidamente se colocó tumbado y recogiendo las piernas en el pecho ofrecido para que lo tomara. Parecía un ovillo de lana enroscado sobre él mismo, el hoyito de las nalgas muy abierto mostrando el dulce centro del ano, palpitando y deseoso de polla, la bella cara encendida en rojo de prohibido y sin embargo dándome permiso para que lo follara a mi gusto. Me tumbé entre sus piernas apoyando la punta de mi polla en su ano, pero antes tenía que besar aquellos labios ardientes y mojados, se los besé y mordí sin reparos. -¡Ya, ya Ángel! Fóllame, ensártame la verga porfa. -me la sujeté con la mano para que no se desviara y empuje la cadera con cuidado hasta que su ano, como una flor que despierta al brillo del sol, se abrió y me tragó la punta. -¡Oh, oh, oh!, si que rico. -Oriol movía ligeramente la caderas y mi verga se iba deslizando en su interior. Gozaba de nuestro acto, notando cada centímetro de polla que le iba entrando, mordiéndose los labios y extraviando los ojos. Cuando sintió que me pegaba a él y que no quedaba más verga que meter, comenzó un candencioso ...
... movimiento, lento y rotatorio que era mejor que meterle y salarle la polla de aquel divino ano. Se sentía tan bien dejándole hacer a él, y aprendiendo de su superior conocimiento, que no podíamos aguantar mucho, terminamos al final con la follada tradicional, los últimos instantes no me pude contener y le follaba con ferocidad, dándole la verga hasta el fondo de su tripita, ansioso de llegar al clímax. -¡Sí Ángel, sí, así muy rico, dame, dame fuerte, entra más al fondo, ¡Ah!, qué placer tan rico. -sentí como los disparaos de su verga se estrellaba en mi vientre y las contracciones de su ano me forzaron a vaciarme a mi también. Llevaba días sin vaciarme y ahora no cesaba de correrme llenando el viente al pequeño Oriol. -¡Ah! Dios que culito delicioso. -escabullo las piernas sacándolas de entre nosotros y me enlazó la cintura con ellas. Permanecimos así unos minutos hasta que empezó a reír y me elevé sobre los codos para mirarle. -Me has llenado el cuerpo de leche, tengo la barriga hinchada, parece que no te has corrido en un año y ya se me sale a chorros. -me abrazó el cuello y llevó su boca hasta la mía volviendo a unir nuestros labios aunque no podía parar de reír. Oriol me estaba resultando un chico vital, y tan alegre que me contagiaba haciendo que dejara de pensar en todo lo que no fuera disfrutar de aquellos días regalados. Nos duchamos siguiendo nuestros juegos pero ya cansados y regresamos a la cama durmiendo cada uno en nuestro lado, sin más muestras ...