1. Mario (02 de 22): Un comienzo


    Fecha: 14/01/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    “-¡Oh, pícaro muchachito! Me estas poniendo caliente. -terminé de abrirle la bata y me incliné para besarle el pecho, mi cara se ocultaba en el denso y duro vello y lamía una tetilla buscando entre los pelos.”
    
    Después de lavarme bien el culo por dentro, y todo el cuerpo por fuera, me apliqué una crema que suavizaba la piel, el día anterior mi abuelo me había depilado el ano con crema química, los pocos pelitos que me salían, decía que a don Guillermo le gustaban los chicos con el culo bien peladito.
    
    Por último me vestí con la ropa que no era nada del otro mundo, un slip estilo braguita con volantes y estampada en pequeñas flores, comprada por el abuelo para la ocasión, el pantalón que me llegaba a las rodillas y muy ajustado marcando a la perfección mi cuerpo, sobre todo el redondo y alto culito del que podía presumir y las largas nalgas, camisa de hilo azul claro y un ligero toque de crema cacao en los labios y hacerlos brillar.
    
    Todo el tiempo bajo la avispada mirada del abuelo inspeccionándome, él mismo me recolocó la larga cabellera de rubio pelo sobre los hombros, y no tenía más que ponerme que ensalzara mi belleza para impresionar al todo poderoso don Guillermo.
    
    Aunque terminaba de cumplir dieciocho años más parecía un muchacho de primera comunión que un joven en su inicial madurez. El abuelo parecía satisfecho, se había colocado su antiguo traje azul, de cuando era su chofer, con corbata y camisa blanca. Parecía imponente su delgado y fibrado cuerpo vestido ...
    ... tan elegante para el momento importante.
    
    Montamos en el suntuoso y viejo Mercedes Benz de color crema, un modelo de los años ochenta que precisamente le regaló don Guillermo en su jubilación, ese coche era un viejo cacharro que conocía bien, lo utilizaban para ir a pescar o de caza, los días de pesca nos llevaban algunas veces a los tres chavales, Marcos, Robert y yo en el asiento posterior, siempre con paquetes que no nos dejaban mover.
    
    No tardamos en llegar a la casa situada en una zona adecuada a su importancia, un barrio prestigioso para la gente con dinero que no reparaba en gasto, aparcó el vehículo en la calle y entramos por la puerta lateral en el jardín. Todo aquello era familiar para mi y sabía por donde me llevaba hasta llegar al gran salón.
    
    Don Guillermo nos esperaba de pie, con un vaso de licor y cubitos de hielo en la mano, vestía un batín de seda marrón que le llegaba hasta media pierna, y atado con un cinturón de la misma tela, como si terminara de salir de bañarse, completaba su vestimenta unas zapatillas de cuero del mismo color.
    
    -Buenas tardes don Guillermo, aquí le traigo el encargo. -entonces él me miró sonriente como le conocía de siempre, su extenso bigote estaba ligeramente más recortado en esta ocasión, y lo mismo que el pelo, negro como la noche, estaba poblado por alguna cana, su piel era muy morena y Robert en eso se parecía muchísimo a él.
    
    Creía recordar que tenía cincuenta y cuatro años, siempre hablaban de que le llevaba doce años ...
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