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Cruising en Caracas (3)
Fecha: 16/01/2023, Categorías: Gays Autor: bluekavin, Fuente: CuentoRelatos
... vamos y lo ayudo en lo que pueda. Fuimos al depósito y lo ayudé a cargar algunas cajas y despejar el área para facilitarle el movimiento en el depósito. Mientras seguimos conversando, le pregunté que por qué estaba solo a esa edad, recién había cumplido los sesenta y siete años. -Pues, yo me divorcié hace ya más de 10 años, antes de que llegaras a vivir aquí. Y mis hijos se fueron del país y no piensan volver. Y por un inconveniente que tuvimos pues ya no me llaman más. -¿Qué pudo ser tan grave, Miguel? Como para que ni siquiera lo llamen. -Pues si te contara... -Puede confiar en mí, ya le dije que cuenta conmigo. Parece que se lo pensó un poco antes de decirlo, pero prosiguió. -Mira, se ve que eres un buen muchacho, voy a contarte pero no puede salir de aquí. ¿Lo juras? -Se lo juro, Miguel, sabe que soy gente seria -la verdad no me daba una idea de qué podía ser, no se me ocurría nada. -Bueno, ¿te parece muy temprano para una cerveza? ¿prefieres café? -Una cerveza está bien -así de grave sería el asunto. Puso dos banquitos uno frente al otro y fue a buscar un par de cervezas, de las que estaban frías en la nevera exhibidora. -Bueno, es que cuando el menor, Adrián, aún vivía aquí traía a sus compañeros para hacer tareas de la universidad y pues había uno que se quedaba siempre. David, recuerdo… Ese muchacho siempre venía buscando a Jhoncito y se quedaban jugando en la computadora hasta tarde. Siempre tenía que subir a mandarlos a ...
... dormir porque hacían mucho escándalo y no me dejaban dormir. La vaina es que una de las veces que David estaba aquí en la casa, yo fui al cuarto de Jhon a buscarlos para que fueran a comer y en el cuarto sólo estaba David, Jhon como que había ido a la bodega y David estaba aprovechando para oler la ropa sucia de Jhon. -Verga, qué heavy -ya la cosa se ponía cada vez más rara, pero a la vez me iba poniendo un poco caliente la idea de que el viejo Miguel hubiera visto tal perversión- ¿Y qué hiciste? -Nada, pues, ¿qué voy a hacer? -hicimos silencio ambos-. Bueno, no “nada”. Entré al cuarto y me senté en la cama. El carajo estaba en shock. Y yo le dije que no tenía que detenerse. La verdad no me sorprendió porque se le veía que era mariquito. No sé si Jhon no se había dado cuenta o se lo estaba pegando cuando yo me dormía. -¿Tú crees? ¿Jhon no es casado, pues? -pregunté extrañado, o quizá no tanto-. -Ah, pues, güevo para’o no perdona… Que te lo digo yo, que me quedé ahí viéndolo todo nervioso y le pregunté que si era marico. Él asintió y tenía los ojitos como si iba a llorar. Así que le agarré la mano y me la puse en el güevo y el carajito se calmó. Me lo iba a mamar, pero Jhon entró a la casa y pues me salí del cuarto. -Coño, Miguel, no sabía esas de ti. -Bueno, tú no creerás que no me provoca meterlo de vez en cuando solo porque soy mayor, ¿o sí? -Nono, no es eso. Sino que creí que eras cien por ciento hetero. -Yo sí soy heterosexual cien por ciento. El ...