Cogida por el narco
Fecha: 17/01/2023,
Categorías:
No Consentido
Autor: Lovely, Fuente: CuentoRelatos
Han pasado cerca de 13 años desde que empecé a sentir atracción y deseo sexual por los hombres, y alrededor de 10 darme cuenta que no solo por los hombres. Soy amantes del sexo, de la promiscuidad, del placer y del gozo, a pesar de no ser una modelo delgada siempre he tenido alguien que me desee y quiera cogerme.
Al tener tantas relaciones sentimentales fallidas en mi vida, decidí dejar el amor para alguien especial y empecé a disfrutar de mi vida sexual sin inhibiciones.
Algunos me juzgaron de puta, y en realidad no me molestaba que me dijeran así, al contrario, me excitaba, quería ser una puta y que me cogieran.
Donde vivo es un pueblo pequeño, con una población de 2000 personas aproximadamente. Como saben, en México la guerra contra el Narcotráfico está acabando con nosotros, y el vivir en un pueblo fronterizo lo hace mucho más peligroso, los sicarios se enfrentan en las calles sin importar que haya civiles, los negocios cerrados por los enfrentamientos, y la gente en sus casas sin poder salir.
¿Cómo satisfacer tus necesidades carnales si ni siquiera puedes salir al patio? La masturbación dejó de ser suficiente hace un mes.
Me pare en la ventana que daba a un terreno al lado de mi casa, donde al parecer un grupo armado decidió establecer su guarida para descansar, estaba vestida con una camiseta blanca casi transparente, unos shorts que apenas cubrían mis nalgas y como siempre no traía ropa interior. Al asomarme cuidadosamente alguien me sorprendió, era ...
... un hombre de buen cuerpo, piel blanca y pelo negro, traía un chaleco antibalas y un arma, me asuste y me escondí al ver esa situación, pero quedé mojada de ver a tremendo hombre.
Pasaron los días sin que me volviera a pararme en esa ventana, pero diariamente me sentaba en la sala a ver películas y de vez en cuando me masturbaba con un enorme dildo.
Una noche mientras dormía profundamente, un ruido me despertó, no me moví de mi recamara y el ruido cesó. Supuse que provenía de la casa contigua, volví a dormir y empecé a sentir que me tocaban las piernas. Desperté asustada y grite, vi a dos hombres parados frente a mí tocándome.
-Por favor, no me hagan daño.- les rogaba mientras quitaban el short de mi pijama.
-Coopera y todo será más sencillo, solo tienes que ser nuestra putita y no te morirás esta noche.- Me decían los hombres con voz agresiva y burlona.
Empezaron a meterme un dedo y luego dos por la vagina y el culo, me mordían los pechos, yo no soportaba el dolor, uno de ellos era el hombre de la ventana, me causó bastante morbo, se me humedeció la vagina.
-¿Ves putita? Ya te está gustando.- Me decía uno de ellos mientras se reía.
Me amordazaron para que yo no gritara y me amarraron las manos a la espalda, mis gritos eran de dolor, mis lágrimas salían sin esfuerzo.
Uno de ellos me puso de espaldas, se sacó la verga y me la metió completa en el culo, sentí como se me desgarraba, y empezó a cogerme, era una sensación rara, mis pezones se endurecieron a ...