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Balseros (V): Fin de semana balsero
Fecha: 18/01/2023, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos
... músculos de la lucha libre pero muy ligeramente. No tenía pelos en el pecho ni protuberancia alguna en la parte trasera, sin embargo, su entrepierna revelaba un buen bulto que estoy seguro, siempre había tenido. Era lo que pudiéramos llamar un flaco todo desbaratado pero sabroso. En cambio, Vicente era de espaldas y cintura anchas, típico gordito con músculos, también formados por el deporte. Le llamábamos "Tamal” porque en verdad parecía un verdadero tamal con su trusa cuando era un muchachón. Se le notaba que había engordado unas libritas, Miami, la comida y la cerveza le habían aumentado aquella barriguita cómica que siempre tuvo, pero no estaba nada mal; Siempre tuvo buen trasero así que ahora le quedaba mejor. Su parte delantera estaba por descubrir, uno no sabe nunca lo que se puede encontrar debajo del calzoncillo de un gordito. Su piel era tostada como la mía y parecía tener ascendencia de libanés en alguna generación lejana. Tenía pelo negro y ojos almendrados, nariz roma, y unos pelitos negros enrolados que le cubrían la mayor parte de su cuerpo. Después del tiempo que habíamos pasado hablando mierda, como buenos cubanos, y bajando cervezas. El loco se ofreció a ir a buscar más combustible mientras llegaban las pizzas que yo había ordenado. ¡Mejor bajamos el Bacardí caballero! Grité yo y les ensené mi botella casi nueva. Entre la mezcla de bebidas y las risas, el ambiente mejoró. Por lo menos para mí que estaba tan preocupado y tenso, era una tontería mía, ...
... nada, cosas de primerizo. Al rato llegó el chico de las pizzas y los dos anfitriones corrimos al unísono a buscar dinero, ahí tuve la oportunidad, de confesarle a Yovany que no se me quitaba de la cabeza la idea de hacerle el amor, aprovechó para, maquiavélicamente rozar su mano por la portañuela de mi short y despertar aquel monstruo dormido. Salió corriendo, con una sonrisa pícara y me dejó con mi carpa de circo a medio armar. Caminé por la habitación, esperando que se bajara aquello, y aun de espaldas sentí que me volvieron a acariciar, esta vez mis nalgas, cerré mis ojos, para disfrutar del breve momento, mientras sus manos terminaban nuevamente en mi portañuela y estrujaban mi pinga con fuerza insistentemente varias veces. Me volteé bruscamente y abrí los ojos, tratando de besar su boca, al mismo tiempo que susurraba: Cuidado que nos van a ver. Me encontré entonces frente a frente, con Vicente, que había tenido el cuidado de no rozar su cuerpo para no revelar su identidad. Estaba tan caliente, que no me importó que me descubriera al fin. Yo solo vine a hacerte la vieja broma que tanto odiabas de tocarte las nalgas, dijo él y lo que hiciste fue cerrar los ojos y dejar que te tocara todo. No me hagas caso, es que estoy borracho, le dije. Lo tomé bruscamente por el cuello de la camisa y le afirmé: ¡Eso quedo entre nosotros dos, me oíste!, y salí disparado a la cocina, ya si erección alguna a causa del nerviosismo, nuestro amigo se fue al baño. Me incorporé al grupo sin ...