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Franciséis: Damián y su hermano
Fecha: 26/01/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... y luego me levanté del sofá para unirme a Máximo. Lo besé en el cuello, en la nuca, le lamí los hombros, le lamí bajando por su columna. Se había puesto a cuatro patas, con el culo bien arqueado, y le acaricié insistentemente, me permití un ligero azote que inmediatamente le hizo gemir más bonito, mientras mamaba a su hermano. Damián me miró con una sonrisa, diciendo: — Vamos, creo que le gusta. Así que le di otro, un poco más fuerte, y empezó a gemir más bonito. Le abrí las nalgas y le metí la cara. ¡Besé su roseta, lo lamí por el borde, le penetré el culo con mi lengua, y gimió lánguidamente! No pude soportarlo más, me levanté y apunté mi cola a su agujero. No quería ser tierno, quería poseerlo lo antes posible. Así que me la puse como un estúpido. Gritó mucho, pero no me dejó salir. Me quedé un tiempo para que se acostumbrara. — ¡¿A qué estás esperando?! ¡Patéame el culo! ¡Fóllame, quiero que me folles como a una perra, como a una perra! — Ok, nena, vas a probarlo! Voy a limar su culo tan fuerte y rápido como pueda. Quería romperle el culo delante de su hermano. ¡Estaba gimiendo fuertemente, gritando con placer! En un momento en que me estaba ablandando, Damián me sonrió y se levantó. Se paró frente a mí y me presentó su hermosa polla. — Se puede probar. Estaba un poco aprensivo, todavía follando con su hermano, entonces sin pensar, puse mis labios en ...
... el glande de Damián. Tomó mi cara en sus manos, y comenzó a ir de un lado a otro de mi boca. Me dejé llevar y me pareció emocionante. Estaba sudando por mi jugueteo con Máximo y por el calor que puede haber emanado de nuestros cuerpos. Estaba empezando a disfrutar de esta masa de carne en mi boca, podía sentir su líquido, lo estaba probando con emoción. Entonces, de repente, se volvió más violento, literalmente me tomó la boca, me la cogió como un agujero de jugo. Se masturbó en mi boca con total frenesí. Mantuve el ritmo del puto Máximo y pronto no pude soportarlo más, me sentí venir al mismo tiempo que sentí el pito de Damián moverse en mi boca, y en el mismo grito de placer nos chorreamos el uno al otro al mismo tiempo. Me inundó la boca y la cara con su esperma. Me lo echó por toda la cara refunfuñando, justo cuando me estaba sacando todo de las pelotas en el culo del hermanito que había contraído su culo en el momento oportuno. Le llenaría la barriga con todo mi esperma. Los tres, agotados, nos derrumbamos juntos sobre la alfombra. El esperma de Máximo estaba pegado a nuestras espaldas. Se corrió al mismo tiempo que nosotros. Estábamos respirando con dificultad... Después de unos momentos, Máximo puso su cabeza en mi pecho. Ya no me sorprendía ninguna prueba de afecto entre hombres, y aceptaba felizmente su cuerpo contra el mío. Su hermano se calmó y nos acostamos...