1. Follando con un lector


    Fecha: 31/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: Manpaz, Fuente: CuentoRelatos

    ... unas pinzas que aplicó a mis pezones, con lo que empecé a gemir de gusto y dolor mezclados. Vi que conectaba cada pinza a un cable que salía de un pequeño aparato eléctrico y pronto comenzó a darme pequeñas sacudidas eléctricas que me hacían arquear mi cuerpo en la cama. También colocó una mordaza en mi boca y sacó un enorme dildo que comenzó a meterme por el culo, viendo que yo estaba muy excitada con todo lo que hacía experimentó una nueva erección y me preguntó si quería ser su perra.
    
    Yo no entendía que quería decir pero contesté que sí. Él sacó un collar de perro con su correa y me lo puso. Me desató de la cama y me pidió que me pusiera a cuatro patas en el suelo y que así fuera hasta el cuarto de baño guiada por la correa. Al mismo tiempo comenzó a darme con una fusta que había cogido de su amplia colección de juguetes. Al llegar al baño ató la cadena a una tubería y me metió su polla por mi culo. Yo disfrutaba enormemente y me corrí antes que él, pero me dio una enorme cantidad de leche pese a ser su tercera eyaculación.
    
    Me llevo de nuevo ...
    ... a la cama como si fuera un perro y me dijo si quería más. Yo le dije que sí y le pedí una nueva sesión de descargas eléctricas. Él aceptó pero mientras me las daba volvió a comerme el coño, lo que acrecentaba mi placer y volví a correrme. Tres veces es algo que hacía años no conseguía.
    
    Como llevo pelo me dijo que tenía cera. Yo comprendí rápidamente a lo que se refería y dije que sí. Me volvió a atar a la cama como antes y sacó una vela que encendió. Me amordazó para evitar gritos y fue vertiendo cera caliente por mi cuerpo. Eso puede parecer doloroso, lo es un poco, pero en pleno sexo resulta placentero también.
    
    No llegué a correrme pero él experimentó una nueva erección y me desató y me pidió que me pusiera en posición de follarme la boca. Yo lo hice y comenzó a meterla hasta que logró su cuarta corrida, ahora ya poco abundante.
    
    Me hizo ir a la ducha y arrodillarme allí para hacerme lluvia dorada, finalizando así una magnífica sesión de sexo. Una vez suxgada y vestida me despedí, llamé a mi marido y volvimos a casa. Mereció la pena el viaje. 
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